Nos llega Resident Evil: El capítulo final catorce años después de que Alice (Milla Jovovich) se topara con la primera horda zombi en la película inaugural de esta saga, inspirada en el videojuego homónimo.

Cualquier superproducción épica con una antigua civilización como telón de fondo supone un reclamo. Si además su publicidad presagia una prominente experiencia 3D, resulta doblemente atractiva, y si contiene una catástrofe natural de las características de Pompeya, con tsunami incluido, pensamos automáticamente en un éxito de taquilla. Sumemos a esto romance y venganza, y tendremos como resultado una película que contiene de todo: de todo menos alma.

No dejarse atrapar y no poner el pellejo en contacto con una legión de muertos vivientes. Uno puede imaginarse premisas igual de simples, pero pocas resultan igualmente efectivas. Por desgracia, Paul W.S. Anderson desperdicia ese punto de partida en esta nueva edición del enfrentamiento de Alice (Milla Jovovich) con la Corporación Umbrella.

La serie cinematográfica Resident Evil llega a su cuarta entrega con el regreso de Paul W.S. Anderson a la butaca de director, un marcado estilo Matrix, tres dimensiones y, sobre todo, delirio absoluto tanto en el guión como en las imágenes. Una locura para tomársela con sentido del humor.

La saga Resident Evil



Basada en Resident Evil, la exitosa serie de videojuegos de Capcom Entertainment, las películas Resident Evil son parte de una marca global que también incluye, entre otras cosas, libros, merchandising, y colecciones de DVDs.