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Tras el rodaje de la versión hablada en español de Drácula (1931) ‒a la que ya dedicamos un artículo en esta revista‒, la figura del vampiro no reapareció en la cinematografía hispana hasta 1957, cuando se filmó El vampiro, película dirigida por Fernando Méndez, uno de los grandes nombres del fantástico mexicano.

Película casi secreta, poco vista salvo en rescates especiales –en esta ocasión en el festival de cine fantástico Nocturna–, El Huerto del Francés es la obra de la que estaba más satisfecho su protagonista, coguionista y director, Paul Naschy (Jacinto Molina).

La dramatización ensoñadora de lo japonés, ligada aún a atavismos de aquellos libros de maravillas que recorrieron Europa durante siglos y a las convenciones clásicas del japonismo, tiene una de sus vertientes más interesantes en película La bestia y la espada mágica (1983), la mejor cinta de la carrera de Paul Naschy (Jacinto Molina).



El apoyo financiero de la compañía Profilmes permite a León Klimovsky rodar este relato policíaco ambientado en Milán, y que no esconde la influencia de un realizador de moda en aquel tiempo, Dario Argento.

Lotus Films financia El retorno de Walpurgis en coproducción con México. Esta cinta de horror y licantropía significa una nueva incursión del actor y guionista Paul Naschy (Jacinto Molina) en el mundo de su pesonaje más famoso, el hombre lobo Waldemar Daninsky.

A través de la compañía Lotus Films, el realizador Carlos Aured y el guionista y actor Jacinto Molina (Paul Naschy) rodaron este homenaje a una de las criaturas más fascinantes del cine de terror: la Momia.

La productora Profilmes lanzó este largometraje dirigido por Carlos Aured y escrito por Paul Naschy (Jacinto Molina). A medio camino entre el misterio policiaco y el horror, Los ojos azules de la muñeca rota es una cinta eficaz, atractiva y bien resuelta.



Escrito por Paul Naschy (Jacinto Molina) en una sola noche, el guión de El espanto surge de la tumba sirvió a Carlos Aured para rodar una de las películas más interesantes del cine fantástico español.



León Klimovsky recibió de Paul Naschy (Jacinto Molina) el guión que llevaba por título La noche de todos los horrores, y que finalmente dio lugar a esa película enfermiza e inclasificable que es La rebelión de las muertas.

Fue el actor Antonio Vilar quien sacó adelante este costoso proyecto, concebido como un film de acción rodado en coproducción con Portugal.