Si bien el 98 lo es por la guerra de Cuba, la crisis intelectual que se le asocia reconoce algunos antecedentes. Recojo dos, por su directa relación con los escritores que formarán el grupo nombrado por la fecha del llamado Desastre Colonial.

Azorín

Hace medio siglo que murió Azorín. Es pertinente hablar de siglos cuando se trata del escritor alicantino afincado en Madrid. Nació en el XIX, llegó mozo al comienzo del XX y murió en su segunda mitad.

Valdría la pena repasar las fechas y resituar a la llamada «generación del 98» en el año del asunto Dreyfus (1894) y esta recopilación unamuniana, donde están diseñadas las tensiones del 98.

"La tía Tula", de Miguel de Unamuno

Al fin y al cabo, ¿qué otra cosa es una nivola sino el asombro del narrador que se inmiscuye en lo narrado? Para que se entienda el valor de La tía Tula (1920) en este contexto, basta añadir que en ella se traman dos de las principales obsesiones del maestro vasco: una inquietud espiritual de acero inoxidable y un corpus filosófico de propia invención.



Siempre me ha llamado la atención, leyendo la narrativa y el teatro españoles de, digamos, el último siglo largo, la preeminencia de la figura materna sobre la paterna en la formación de la “novela familiar” del heroe.