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Pese a todo, aún hay espacio para el cine adulto en Hollywood, como demuestra esta película... Bueno, vale, no es una película hollywoodiense, sino una coproducción entre Israel y Estados Unidos de expectativas comerciales modestas. Pero cuenta con la (¿ex?) estrella Richard Gere como protagonista y con la participación de notables secundarios, como los veteranos Steve Buscemi, Michael Sheen y Hank Azaria, o el cada vez más presente Dan Stevens.

Jim Preston (Chris Pratt) sólo quería emprender una nueva vida en otro planeta. ¿Era eso tanto pedir? Jim quería ser un colono espacial, pero acaba de descubrir que su cápsula de hibernación se ha desactivado noventa años antes de lo previsto. Para su desgracia, no puede regresar al estado de letargo y morirá de viejo antes de llegar a su destino.

Fue Showtime el canal que se hizo con los derechos de un apasionante libro de Thomas Maier, publicado en 2009: Masters of Sex: The Life and Times of William Masters and Virginia Johnson, the Couple Who Taught America How to Love, la biografía de dos pioneros de los estudios sexuales, William Masters y Virginia Johnson. El resultado es un drama ambientado en los años cincuenta y sesenta, con los prejuicios en torno a la sexualidad como eje de la narración.



Incluso para quien nunca haya estado en París, el nombre de la ciudad es más que una metáfora de la magia, es casi un sinónimo. Woody Allen no podría haber elegido un lugar mejor para su nueva comedia romántica.



Entre los críticos, no escasean aquellos que son propensos a fruncir el ceño ante dos conceptos: “franquicia de éxito” y “película de diseño”.



Cuando la Princesa Diana murió en un accidente de coche en 1997, pocos podrían haber predicho el impacto que la tragedia tendría en el gobierno británico en la familia real.



Dicen los románticos del oficio que hubo un tiempo, lejano ya, en que los periodistas buscaban la noticia como un Santo Grial, y no como un resorte para vender periódicos. No sé si es del todo cierto, pero ya saben cómo acabó esa leyenda. La necrológica se debe a John Lawton, un reportero de la vieja escuela que prefirió decir la verdad en la Asociación Americana de Periodistas de Radio.