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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Casey Affleck está dejando de ser el hermano de Ben Affleck para ser considerado un estupendo intérprete por sus propios méritos. En estos momentos, ya son muchos los que le consideran el mejor actor de los Affleck, pero su papel en Manchester frente al mar ‒al igual que su protagonismo en la adaptación de El asesino dentro de mí que dirigió Michael Winterbottom en 2010‒ le acerca cada vez más a la emancipación.

Hay cuatro cosas que me gusta encontrar en una aventura cinematográfica: optimismo, paisajes exóticos, emoción y rebeldía. Cualquier combinación de esos cuatro ingredientes equivale a una fiesta sorpresa en cuanto se enciende el proyector. Cuando, además, esa mezcla funciona a la primera, un entusiasmo indefinible se materializa de la nada. Como si, contra todo pronóstico, la vida se elevara a un plano más elevado.

Lo mejor de la nueva película de Christopher Nolan no es lo que está ocurriendo en su relato sino las imágenes que nos deja en la retina. Ahí es donde encuentra sentido esta superproducción de tesis, poco confortable para quienes disfrutaron con Guardianes de la Galaxia y esperan aquí otro divertido viaje más allá de la vía láctea.

Una pregunta que puede surgir viendo esta cinta de Terry Gilliam es si el veterano innovador se está imitando a sí mismo. Esta cuestión se plantea en cada nueva obra de un autor cinematográfico de marcada personalidad artística, ya sea Lars Von Trier, Tim Burton, John Waters, Pedro Almodóvar o James Cameron, por poner algunos ejemplos dispares.

Guerreros del arte. Así llama Robert M. Edsel a los integrantes del Grupo de Monumentos, Bellas Artes y Archivos, protagonistas de su libro The Monuments Men, publicado entre nosotros en 2012 por Destino. Mucho antes de que George Clooney llevase esta historia real a la gran pantalla, Edsel se empeñó en investigar a esos peculiares personajes que lo dieron todo por salvar el arte europeo durante la Segunda Guerra Mundial.

Crítica de "Elysium" (2013)

Cuando un director se estrena con una película que cosecha toneladas de críticas positivas y consigue millones de fans, la segunda película siempre es una dura prueba.

"Happy Feet 2" (George Miller, 2011)

Han pasado cinco años desde la aventura narrada en Happy Feet. Mumble (Elijah Wood) y Gloria (P!nk) son ahora los padres de un polluelo, Erik (Ava Acres), a quien no le gusta bailar. Y ese es todo un inconveniente si tenemos en cuenta que Mumble ha convertido el país de los pingüinos en un musical permanente. Entretenida, tierna y llena de vistosos números, Happy Feet 2 no pasará a la historia de la animación, pero es un espectáculo familiar más que aceptable, que crece con la presencia de dos camarones inolvidables, Bill y Will (Matt Damon y Brad Pitt).



El siempre inquieto Steven Soderbergh se atreve con el cine de catástrofes en esta sólida producción centrada en una hipotética pandemia y el modo de combatirla. Un excelente reparto y una estimable seriedad la convierten en una buena muestra de su género.



El actor, director y productor Robert De Niro empezó a recopilar información en los años noventa para su segunda película como realizador después de la aclamada Una historia del Bronx (1993).



Will Hunting (Matt Damon) es un joven rebelde y carismático con una capacidad intelectual fuera de lo normal. Al igual que sus amigos, Will realiza trabajos mal pagados y pasa su tiempo libre en el bar, donde en ocasiones tiene problemas con la ley.