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Mary Shelley retomó el género de ficción futurista con El último hombre, cuya acción la autora sitúa entre los años 2070 y 2100. La mayor parte de la historia es un relato romántico muy del gusto de la época, donde se narra en primera persona la historia del ascenso y caída de las fortunas de un grupo de amigos, un melodrama dominado por los sentimientos encendidos y la idealización de conceptos como el amor, el patriotismo o la devoción filial.

La vida de la joven Mary Wollstonecraft Shelley fue tan novelesca como muchos de los folletines publicados en el siglo XIX. Era hija de William Godwin, autor de Caleb Williams, y de Mary Wollstonecraft, autora de A Vindication of the Rights of Woman, que ya tenía otra hija ilegítima de otro hombre y murió de fiebre tras el nacimiento de Mary. Godwin volvió a casarse, en esta ocasión con una viuda con dos hijas, y tuvo un hijo con ella. Mary creció en un hogar problemático e inquieto.

Desde el principio de mis recuerdos / había sido como era entonces en estatura / y proporción. Hasta ahora, nunca había / visto a un ser que se pareciese a mí / ni pretendiese contacto alguno conmigo. / ¿Qué era yo? La pregunta me surgía una y otra vez, sólo para contestarla con gemidos. (El Monstruo, en "Frankenstein", de Mary Shelley)

"La fuerza de su mirada", de Tim Powers

Libro a libro, Tim Powers ha conseguido armar un mundo propio, hecho de referencias históricas, ensoñaciones mitológicas, steampunk y refinamientos sobrenaturales. En algunas de sus novelas más perfectas ‒y esta es una de ellas‒, ilustra la idea de que ficción y realidad son compatibles cuando se las agita con parecido dramatismo.

La cadena americana de cable Showtime quería su propia serie de terror, igual que AMC tiene The Walking Dead y HBO, True Blood. Para ello confió en John Logan y Sam Mendes, responsables de guión y producción. Así nació Penny Dreadful, cuyo título es una referencia a las historia de terror que se vendían por capítulos, normalmente no de gran calidad literaria, en el siglo XIX y al precio de un penique.

La sombra de Frankenstein (Son of Frankenstein) fue la tercera y exitosa entrega de una saga que James Whale abandonó decepcionado, tras dejar la compañía Universal Films.

Ya echaban en falta los espectadores de los años treinta una nueva visita al mundo del monstruo de Frankenstein cuando Whale abordó la más ambiciosa y bella de todas las películas realizadas sobre este icónico personaje: La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935).

Con sombras recogidas del mejor expresionismo, James Whale adapta al cine en 1931 la pesadilla imaginada por la joven escritora Mary Shelley: Frankenstein.