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Mark Twain es algo así como un tesoro nacional para los norteamericanos. Ingenioso, emprendedor y de amplios recursos, alcanzó enorme fama ya en vida, tanto como escritor como en su faceta de orador. Sus obras cubrieron un gran espectro de temas: desde las correrías infantiles con un toque nostálgico de Tom Sawyer o Huckleberry Finn a los relatos de aventuras históricos (Príncipe y mendigo) pasando por la fantasía con moraleja (El forastero misterioso) o divertidas crónicas de viajes (Inocentes en el extranjero).

El duelo de honor. De Casanova a Borges

Lo sabemos gracias a Borges y a otros grandes antólogos. Una buena selección de relatos confiere a estos una nueva profundidad, como si el nuevo contexto generase valores inesperados en cada pieza. Gracias a ello, admiramos la policromía de ese nuevo repertorio, sobre todo cuando el orden se instaura sin forcejeos, con naturalidad, atendiendo al aire de familia que las obras comparten.

"Los diarios de Adán y Eva", de Mark Twain

Mark Twain, además de un espléndido narrador y periodista, fue ese amigo burlón y generoso que, sin ocultarse nunca en una torre de marfil, coloreó nuestra imaginación con viajes, aventuras y batallas de juventud.

A través de las gafas

Ilustración de "Las aventuras de Tom Sawyer" por Norman Rockwell (Heritage Press, 1936).

Calpurnia, Callie Vee, es una niña que vive en un pueblo de Texas. A pesar de que su madre insiste en que aprenda a tocar el piano, coser y cocinar, ella está más interesada en lo que ocurre tras la puerta cerrada de la biblioteca, o en el laboratorio de su abuelo.