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Tercera época - Nº 326

El saola o buey de Vu Quang (Pseudoryx nghetinhensis), uno de los mamíferos más raros y más amenazados del planeta, fue fotografiado en Vietnam, en noviembre de 2013, por primera vez en quince años, gracias a una cámara-trampa colocada por WWF y el Departamento de Protección Forestal del gobierno vietnamita.

“¡Sirenas!”, voceó el Almirante Colón el 9 de enero de 1493 cuando navegaba en La Niña, en aguas del río del Oro, a la vista de tres formas grisáceas que se desdibujaban bajo el agua. Para instantes después recalcar, nos imaginamos que no sin cierto desengaño: “pero no son tan hermosas como las pintan…”.

Quién le iba a decir al explorador Henry Morton Stanley, famoso por sus numerosas expediciones a la misteriosa África Central, que no sólo iba a pasar a la posteridad por encontrar al misionero perdido David Livingstone (“El Dr. Livingstone, supongo”), sino también por su indirecta contribución en el descubrimiento del mítico unicornio africano: el okapi.

Al contrario que otros grandes mamíferos como los elefantes, los rinocerontes, los gorilas y los leones, la investigación en jirafas ha sido relativamente escasa. A pesar de que en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) figure como preocupación menor, el animal sufre un dramático declive en sus poblaciones, que han pasado de 150.000 individuos a poco más de 100.000.

Suena como el argumento de una película hollywoodense de ciencia ficción. Una especie exótica está muriendo. Su única esperanza es que una remesa de óvulos fertilizados artificialmente, creados a partir del ADN procedente de algunos de los últimos supervivientes de su linaje, sean revividos en un mundo futuro en el que (con suerte) las condiciones sean más adecuados para este animal.

"He visto muchas veces un gato sin sonrisa. ¡Pero una sonrisa sin gato!" (Lewis Carroll, "Alicia en el País de las Maravillas")

"La belleza depende del tamaño y de la simetría. Ningún animal muy pequeño puede ser bello, ya que mirarlo toma una porción tan pequeña de tiempo que la impresión sobre él es confusa. Tampoco un animal muy grande puede ser bello ya que no se puede tener una visión completa de él en un vistazo, y no hay unidad ni integridad." (Aristóteles)

Como un eco de los orígenes míticos del unicornio, el órix de cuernos de cimitarra u órix blanco (Oryx dammah) puede ser visto desde la distancia como esa criatura legendaria que durante varios siglos fascinó a Europa. Su silueta recortada en el horizonte, que nos lleva a confundir sus dos astas por un solo cuerno, aún posee la intensidad de aquellas bestias fabulosas que en otro tiempo simbolizaban la esencia de lo desconocido y de lo exótico.

En algún momento hacia el año 800 de nuestra era el ser humano llegó a las islas de lo que ahora es Nueva Zelanda. Según la tradición maorí, hubo varias oleadas de inmigración que culminaron con el arribo de la "gran flota" desde la mítica isla de Hawaiki.

Alfredo López Austin nos introduce así al mundo de las historias sobre tlacuaches en las mitologías mexicanas: “Dicen los mazahuas que cuando el tlacuache tenía peluda la cola mandaba a los demás animales. Los mazatecos aseguran que cuando se formó la tierra, cuando todavía no era dura, el tlacuache era el rey del mundo.”