Trestesauros500

El reverendo Dodgson y sus amiguitas



Carroll vio en la infancia la imagen de una supuesta bondad natural humana (Blake, Rousseau) perdida en la madurez. La niñez se convirtió en su ideal ético: había que ir hacia ella, volver a los primeros años, tiempo presexual, o parasexual, con algo de la indefinición sexual de los ángeles. Y, además, modelo del artista, ese niño ambiguo que tiene acceso a todas las libertades, estrictamente ingenuas, de la imaginación, sin sujetarse a los deberes de racionalidad objetiva del adulto.

Biografía de Lewis Carroll



El centenario de Charles Lutwidge Dodgson (Daresbury, Cheshire, 27 de enero de 1832 - Guildford, Surrey, 14 de enero de 1898), más conocido como Lewis Carroll, dio dando lugar a exposiciones y artículos. Tal vez la entrega más sólida de la conmemoración sea la biografía escrita por Morton N. Cohen (Lewis Carroll, traducción de Juan Antonio Molina Foix, Anagrama, Barcelona, 1998, 691 páginas).

La literatura es una abstracción del universo y de los hechos que en éste alcanzamos a intuir. Por ello, la lectura se gradúa como un oficio y también como un proceso metamórfico, pues el lector debe descifrar lo escrito por otro, admitir su equilibrio y, una vez aceptado que la literatura tiene esa consistencia de lo real, darle altura y alcance –esto es, impulso ilusorio– a lo leído.

En estos días en los que el verano riguroso se ha suavizado, en la película hacía la misma temperatura que en la calle. Fui a ver Céline y Julie van en barco, de Jacques Rivette, en el ciclo de «Cine de ilusionismo» de la Filmoteca.

Raymond Smullyan es un lógico estadounidense que ha escrito varios libros acerca de veraces y mendaces, vampiros, damas, tigres y aventuras de Alicia que Lewis Carroll, sin duda, habría amado. También es uno de los mayores expertos en ajedrez retrospectivo, al que ha dedicado al menos dos de sus libros.

Las horas

En el siglo XIV los relojes mecánicos comienzan a marcar las horas: es a partir de esa fecha cuando empiezan a erigirse relojes en torres de iglesias y lugares públicos.

Trabajo difícilmente clasificable y atractivo no me resisto a hacer una reseña del mismo aunque su conexión con la CF sea menos clara que en otras obras. Concebida por un clérigo inglés, Edwin Abbot, el libro es esencialmente una ingeniosa fábula pensada para reflexionar sobre ciertas premisas matemáticas.

A finales del siglo XVII la isla Mauricio, un pequeño pedazo de paraíso perdido en el Océano Índico, fue testigo de la extinción de uno de sus habitantes endémicos, el dodo, paradigma de la extinción provocada por el ser humano.

Cuentan que a la reina Victoria le gustó tanto Alicia en el país de las maravillas (1865) que ordenó que le enviaran el siguiente libro que escribiera su autor. No podía imaginar que dos años después recibiría en sus aposentos una copia del Tratado elemental de los determinantes que, por supuesto, no le divirtió en absoluto. Esta anécdota, tan popular como improbable, sirve para recordar que tras el pseudónimo de Lewis Carroll se ocultaba tímidamente Charles Dodgson, un brillante matemático y divulgador.

«Las únicas cosas que no estornudaban en la cocina eran la cocinera y un enorme gato que estaba sentado sobre el hogar s