Jim Preston (Chris Pratt) sólo quería emprender una nueva vida en otro planeta. ¿Era eso tanto pedir? Jim quería ser un colono espacial, pero acaba de descubrir que su cápsula de hibernación se ha desactivado noventa años antes de lo previsto. Para su desgracia, no puede regresar al estado de letargo y morirá de viejo antes de llegar a su destino.

Si algo nos ha enseñado el cine es que el Apocalipsis, venga en la forma que venga, no será definitivo. Siempre quedará algún superviviente, generalmente grupos de refugiados que las pasarán canutas tanto por los factores externos como por las tensiones internas, que prolongan los errores del ser humano incluso después de que desaparezca el mundo tal y como lo conocemos.



Todo principio tiene un final... Así reza la frase publicitaria de Matrix Revolutions, el cierre de la trilogía creada por los hermanos Wachowski. Una frase que la va como anillo al dedo a esta historia que ha sido considerada como esa nueva forma de hacer cine.



¿Cómo ganar en los casinos empleando el cálculo de probabilidades? De eso trata 21 Black Jack, de Robert Luketic. El largometraje narra la aventura de unos personajes de los que nunca se sabe si son muy ambiciosos o demasiado inteligentes, unos caraduras o unos tipos con el extraño don de controlar su suerte.

"Mystic River" (Clint Eastwood, 2003)



Nada más leer Mystic River, la novela de Dennis Lehane, Clint Eastwood tuvo el deseo de llevarla a la pantalla. “Leí el libro y me decidí inmediatamente”, dice. “Es un relato fascinante con enormes posibilidades para su adaptación al cine. Sus personajes son complejos e interesantes y están muy bien definidos”.



James DeMonaco, un admirador de John Carpenter, nos dice: “Desde niño me gustan las películas que transcurren en un solo sitio. Me encantan las películas de asedio. Fue la segunda película que alquilé en vídeo y me gustó mucho. Tenía 13 años, acabábamos de comprar nuestro primer vídeo. Me fui al videoclub y alquilé Fort Apache, The Bronx y Asalto a la comisaría del distrito 13”.