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José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas. Aquí puedes leer la transcripción de un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan acerca de la inspiración, el plagio, la tensión sexual no resuelta y Luz de luna, entre otras cosas.

Matrix (1999) causó un impacto fenomenal en la industria del cine, no sólo entre los amantes de la ciencia-ficción –para quienes la historia no era tan nueva como parecía– sino entre espectadores que sólo ocasionalmente visitaba el género. Abrió nuevos caminos en los efectos especiales y trasladó a la pantalla con un estilo distintivo y luego muy imitado un entorno argumental que hasta entonces sólo había tenido una transferencia cinematográfica mediocre.

En la década de los noventa del siglo pasado, Hollywood se refugió en el cine de espectáculo como defensa ante la competencia de nuevas fuentes de entretenimiento de masas, como los videojuegos o la creciente Internet.

Antes de entrar en materia, quiero enviar un aviso a los cinéfilos y críticos que puedan leer estas líneas: no ha habido película de los hermanos Wachowski que, en mayor o menor grado, no me haya gustado.

Fielmente inspirada en la ambiciosa novela de David Mitchell, El Atlas de las Nubes (Cloud Atlas) entrecruza seis relatos ambientados en un arco temporal que va desde el siglo XIX hasta un futuro postapocalíptico. La película no llega a ser la obra maestra que su referente literario merece, pero la enorme fascinación que producen algunos pasajes redime al conjunto de otras irregularidades.