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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Por suerte para el espectador con ganas de divertirse sin mayores ataduras, siempre han existido filmes como Fast & Furious 8. De hecho, salvando las lógicas distancias, hay una línea directa que va desde la etapa de Roger Moore como 007 hasta las nuevas peripecias del clan de Dominic Toretto.

Que una película de serie B sobre cavernícolas antropófagos en el Oeste haya logrado tan buenas críticas es algo que, en otros tiempos, hubiera resultado difícil de creer. ¿Es Bone Tomahawk tan buena como dicen, o es que actualmente ya nos damos con un canto en los dientes si una cinta no es un total desastre?

Pese a la mutación perpetua del séptimo arte, hay cosas que se resisten a cambiar. Quizá por ello, los litigios en torno a Quentin Tarantino se saldan con la evidencia de que ha forjado un estilo propio. Hay algo orgánicamente trabado en toda la producción tarantinesca. Algo que sigue su camino al margen de las modas, y que convierte su emulación de otros cineastas en genial idiosincrasia. De ahí que nadie deba llevarse a engaño al sentarse a ver Los odiosos ocho, algo así como una nave nodriza del tarantinismo, con todos los aciertos, tics y gritos de guerra de este formidable cineasta.

Jack Burton es un rudo camionero que no cree en fantasmas. Wang Chi es el novio de la chica secuestrada por Lo Pang.

La segunda versión del relato El enigma de otro mundo lleva la firma de un realizador tan singular como admirable: John Carpenter.

Aunque su ambientación postapocalíptica sugiera lo contrario, 1997: Rescate en Nueva York (Escape from New York, 1981), de John Carpenter, es una cinta repleta de referencias clásicas.

Robert Towne, guionista de películas como Chinatown, Bonnie and Clyde, Yakuza y El último deber, se pasa de nuevo al campo de la dirección con ese thriller inclasificable que es Conexión Tequila.