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Durante siglos el hombre de ficción ha fabricado criaturas de lo más diverso, desde la estatua de Pigmalión al Golem pasando por Pinocho. Pero nunca había existido preocupación alguna por diferenciar entre seres mágicos o científicos. Sin embargo, con el auge de la ciencia y la tecnología, la fantasía se fue separando cada vez más del romance científico. Eran necesarios nombres nuevos para los hijos del nuevo género.

Karel Čapek nació en 1890 en Malé Svatoňovice (Bohemia), entonces perteneciente al Imperio Austro–Húngaro.

La primera gran novela catastrofista de la ciencia ficción y la más divertida de todas El descubrimiento de las salamandras parecía inofensivo, pero...