Sarah Bernhardt subió al cielo en 1878. La acompañaban su amante en esas fechas, Georges Clairin, una silla, una cesta con la merienda y un aeronauta profesional. La silla –una silla sencilla, con asiento de paja‒ nos relata la historia del viaje en globo de la celebrada actriz en un texto titulado Dans les nuages: Impressions d'une chaise.