Trestesauros500

Vivimos en una época de hiperfragmentación e impaciencia. En el entorno audiovisual, eso se traduce en jóvenes deglutiendo teleseries en sus smartphones ‒saltándose una o más secuencias cuando les aburren‒ y en youtubers que regalan a su auditorio fracciones y remontajes de películas, como si éstos fueran otro meme con el que buscar nuevas complicidades.

De las entretelas de una novela o una obra de teatro, el cineasta puede extraer el armazón argumental, acaso algún diálogo y los atributos esenciales de sus personajes. A partir de ese primer tanteo, la síntesis propia del lenguaje audiovisual suele obligar a suprimir lo ambiguo y lo relativo, las subtramas, los escorzos, las conjeturas del narrador y los ámbitos interiores del relato.