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La promoción de esta película se apoya en unos entrecomillados de la prensa especializada en los que se establecen comparaciones con Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976). Un arma de dos filos, claro, porque por un lado es un halago, pero por otro levanta expectativas difíciles de cumplir.

El cine negro norteamericano es uno de los pocos géneros que han mantenido la dignidad a lo largo del tiempo. Hollywood, al igual que sus aledaños indie, se ha ido volviendo más vago y pueril en las últimas décadas, pero generalmente el noir que ha surgido de esos lares ha sido más que aceptable.



Ganadora de cinco Premios de la Academia, incluyendo Mejor película y Mejor actor, Gladiator es una fascinante combinación de acción realista y aventura legendaria.



La idea de la película nació a partir de la foto del entierro de un policía publicada por el New York Times. “En la foto había varios hombres hechos y derechos abrazándose, llorando a lágrima viva porque habían matado a uno de sus compañeros”, recuerda el director. “La imagen era realmente conmovedora”.

"Señales" (M. Night Shyamalan, 2002)



M. Night Shyamalan empezó a barajar ideas para Señales mientras estaba trabajando en la post-producción de Unbreakable (El protegido). Este prolífico realizador y guionista ha desarrollado un método personal que le permite filtrar y refinar sus propias ideas. En el siguiente artículo, nos lo relata en sus propias palabras.



Proclamado como uno de los realizadores más innovadores y originales de nuestros tiempos, las películas de M. Night Shyamalan han tocado corazones y mentes de todas las edades con temas universales como son los “fantasmas y la familia” en “The Sixth Sense” (El sexto sentido), el mundo de los libros de cómics y la mortalidad en “Unbreakable” (El protegido), y los extraterrestres y la fe en “Signs” (Señales). Ahora, con “The Village” (El bosque), Shyamalan continúa conectándose con el público para explorar la forma cómo el miedo puede afectar una comunidad.



No puede ser cierto. Estas cuatro palabras resuenan en la mente del espectador mientras asiste a una experiencia cinematográfica excepcional –por infrecuente y por atrevida–, en la que Joaquin Phoenix se sume en el bochorno, la miseria y la abyección.