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El protocolo obliga a comenzar estas líneas acerca de la película diciendo que su director, el canadiense Denis Villeneuve, es uno de los realizadores de moda en Hollywood.

Estoy casi seguro de que, antes de comenzar el rodaje, los creadores de esta nueva entrega de Misión imposible se sentaron para ver Con la muerte en los talones y un par de clásicos de James Bond.

No, no se confundan. Esta no es sólo la secuela de un gran éxito. Tampoco es sólo un blockbuster de colores brillantes y acción explosiva. Es algo más. Sin dejar que la expectativa al otro lado de la pantalla le ponga nervioso, Joss Whedon ha vuelto a superar las previsiones, regalándonos una espléndida aventura, que además de acción tiene alma.

En estos tiempos en los que el periodismo agoniza, ya sea porque el público prefiere la desinformación o porque los monstruos decapitan a los pocos profesionales que quedan, se agradece una película sobre el valor del otrora llamado "Cuarto Poder", protagonizada por un entregadísimo reportero en busca de la verdad.

Divertida, descarada, y sobre todo, inteligente. Estas son, en mi opinión, las tres cualidades que definen esta película, una comedia de cuya proyección se sale con una ligereza de ánimo que no es frecuente en el cine actual.

Dirige el noruego Tommy Wirkola, el padre de la idea, y lucen su físico Jeremy Renner y Gemma Arterton, enfrentados a la madre de todas las hechiceras, encarnada por la bella Famke Janssen. Todos ellos cumplen con una única misión: sacar adelante este espectáculo ruidoso y juvenil, en el que unos Hansel y Gretel adultos aniquilan brujas con un amplio repertorio de armas. No esperen más y procuren disfrutar con lo que hay.