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A veces abrigo la sospecha de que algunos de los problemas del cine moderno se deben a una infeliz necesidad de complicarlo todo, como si un largometraje fuese un retablo barroco lleno de golpes de efecto, temblores de cámara y alardes digitales. Frente a esa impresión, M. Night Shyamalan parece sentirse feliz con dos virtudes del cine de antaño: el clasicismo narrativo y el ingenio de la puesta en escena.

En los albores del moderno cine de superhéroes, la escasez de oferta nos permitía desplegar un entusiasmo que ahora, gracias a la consolidación de este subgénero, podemos moderar en mayor grado. En este sentido, aunque X-Men: Apocalipsis sea una cinta entretenida y grata de ver, se ve condicionada por la proliferación de títulos de la misma naturaleza que se han ido acumulando en nuestra cartelera y en nuestra memoria inmediata.

No sé qué pensarán de este largometraje los aficionados al steampunk y a teleseries como Sherlock o Doctor Who, pero sí me imagino la opinión que tendrán de él los lectores más apegados al clásico Frankenstein (1931), de James Whale.

Últimas palabras

¿De qué trata esta película? ¿De la culpa? ¿De la mentira? ¿De la guerra? ¿Del amor? ¿Trata, quizá, de la escritura? ¿Del acto de escribir? ¿Del acto de convertir en historias la propia vida?

"La conspiración" (2010)



Recuperando el aire combativo de Leones por corderos (Lions for Lambs, 2007), Robert Redford nos ofrece en su último trabajo como director una lección de historia con moraleja. Con guion de James D. Solomon y Gregory Bernstein, La conspiración (The Conspirator, 2010) se remite a uno de los acontecimientos más traumáticos de la historia norteamericana, el asesinato del presidente Lincoln, pero con intención de arrojar luz sobre lo que sucedió inmediatamente después.



Hay un cine que nos hace mejores como individuos. Es el cine que nos recuerda de dónde venimos, y que conmueve a ese público que aún no está de vuelta de todo, y que cree que el futuro no tiene por qué ser decepcionante siempre y cuando aprendamos las lecciones del pasado.

Crítica de "La conspiración"



Al comienzo del film, el presidente Abraham Lincoln (Gerald Bestrom) cae asesinado. Su muerte, tan impactante como la de Kennedy en nuestro tiempo, origina un proceso judicial de sorprendente actualidad.


En X-Men: Primera generación (X-Men: First Class), Matthew Vaughn exhibe con vigor y soltura unas formidables cualidades narrativas. Vista en la oscuridad de un patio de butacas, su película sobrepasa las expectativas que despierta la típica superproducción veraniega, y nos sorprende con la fuerza de un thriller certero, inteligente y de elevada temperatura.



Durante el rodaje de Orgullo y Prejuicio, Tim Bevan, productor y copresidente de Working Title, se dio cuenta de que Joe Wright era uno de los directores noveles con más talento que había conocido y, deseoso de no perderle, empezó a buscar otro proyecto para él.



Impresionante desembarco de Timur Bekmambetov en Hollywood, que tenemos que añadir a los otros dos filmes dirigidos por este director ruso, y ya conocidos fuera de su país de origen, Guardianes de la noche (2004) y Guardianes del día (2006).