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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Isaiah Berlin critica, en términos muy similares a los que yo mismo empleé en La comprensión no implica justificación moral la equivalencia que algunos establecen entreexplicar y justificar.  Así lo explica E.H. Carr con su malicia habitual, mediante una frase alambicada en la que da a entender que Berlin se opone a algo tan elemental como el que se pida “un mayor esfuerzo de comprensión”:

Entre los numerosos y aparentemente inútiles ornamentos que abarrotan mi escritorio se encuentra una pequeña concha fósil con el siguiente rótulo: “Pelecípodo, Cretácico, Ojinaga, Chihuahua, diciembre 1976”. Se trata de una valiosa prenda personal que encontré durante una excursión de aventuras juveniles en busca de tesoros geológicos. Siendo yo un estudiante de preparatoria, tenía poca idea de la paleontología, aunque sabía lo necesario como para asombrarme con aquel pedazo de roca, evidencia tangible de que grandes poblaciones de moluscos habitaron un mar en lo que ahora es el desierto de Chihuahua, hace más de 65 millones de años.

"El erizo y la zorra", de Isaiah Berlin

Hasta último momento, el viejo y laborioso Isaiah Berlin siguió encarnizándose con sus obsesiones: intentar conciliar el entendimiento y la historia, y hacer historia de las ideas, quizá la única realmente factible, ya que no hay historia de los hechos tal como Berlin los plantea en sus momentos de extremado empirismo.

Dos imágenes de Voltaire recogidas por Isaiah Berlín nos pueden orientar acerca de cuál es la concepción que este último tiene de la historia: una trampa que hacemos a los muertos y un desierto con unos pocos oasis.