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"Hacia la Fundación", de Isaac Asimov

Mientras Hari Seldon se esfuerza por perfeccionar su revolucionaria teoría de la psicohistoria, el gran Imperio Galáctico está al borde de un colapso apocalíptico. Seldon y aquellos a los que más quiere se convierten en peones en la lucha por el poder: quien lo controle a él controlará la psicohistoria, y con ella el futuro de la Galaxia.

Si viviéramos ya en un mundo futuro y existieran robots equipados con inteligencia artificial, iguales en todo lo demás a los humanos, ¿sería necesario que fueran conscientes de que lo son? Es decir, ¿debe un robot saber que no es un ser humano? Imagínese viviendo en ese mundo sin saber si usted es o no un robot: ¿querría saberlo?, ¿sería conveniente? Si no hay diferencias fundamentales entre humano y robot, ¿tiene sentido saber si se es una cosa o la otra?

Amazing Stories fue la primera revista pulp especializada en ciencia-ficción y punto de arranque de la etapa moderna del género. Fundada por el emprendedor Hugo Gernsback en 1926, en 1938 fue adquirida por la compañía Ziff Davis, que puso en el cargo de editor a Raymond Palmer, un jorobado de estatura diminuta.

Definición de prejuicio

Sobre este tema se ha escrito mucho. Ya veremos las opiniones de Bacon, Leibniz y Descartes, por ejemplo.

¿Robot yo?

Aficionados a la ciencia ficción hay muchos, aunque algunos no sepan que lo que suponen ciencia ficción es mero cuento de hadas o libro vaquero (dicho con todo respeto) aderezado con naves superlumínicas o desviaciones de la evolución biológica. Por cierto, suponer que por llevar el epíteto “ciencia” el género en cuestión divulga ciencia es algo muy generalizado aunque erróneo. Es tan solo un género literario aunque, por supuesto, como cualquier obra literaria, se puede leer de muchas maneras. Y en toda esta fértil ficción hay un personaje indispensable: el robot.

"Breve historia de la química", de Isaac Asimov

Hay un matiz intransferible que poseen los mejores divulgadores científicos. En el caso de Isaac Asimov, la pedagogía, la sabiduría y un punto de excentricidad formaron parte del mismo equipaje. Al fin y al cabo, hablamos de un pionero de ese arte que consiste en vulgarizar los saberes más complejos de forma que pueda entenderlos un lector como usted o como yo.

Isaac Asimov y la ética de los robots

Manual de Robótica, primera edición, año 2058. Leemos en sus páginas las tres leyes robóticas. "1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la primera Ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la primera o segunda Leyes".

¡Al diablo las leyes!

Hay quien piensa que las leyes humanas están hechas para violarse. Pero al menos queda el consuelo de pensar que sicarios, funcionarios corruptos y ciudadanos gandallas no pueden sustraerse a las leyes naturales, que se cumplen siempre y en todo lugar y no admiten excepciones.

Hace cincuenta años, el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov publicó un artículo en The New York Times en el que aventuraba cómo sería el mundo en 2014. Robots, aparatos inalámbricos y teléfonos inteligentes fueron profetizados por este bioquímico soviético nacionalizado estadounidense, que también habló de colonias en la Luna y coches flotantes. ¿Hasta qué punto acertó el autor de la trilogía Fundación?

"Hacia la Fundación", de Isaac Asimov

Mientras Hari Seldon se esfuerza por perfeccionar su revolucionaria teoría de la psicohistoria, el gran Imperio Galáctico está al borde de un colapso apocalíptico. Seldon y aquellos a los que más quiere se convierten en peones en la lucha por el poder: quien lo controle a él controlará la psicohistoria, y con ella el futuro de la Galaxia.