He aquí uno de tantos casos en los que el autor de relatos cortos sufre un injusto olvido, eclipsado por sus "hermanos mayores", los novelistas.

Si alguien puede arrogarse el manto de “padre de la SF”, éste sería probablemente Herbert George Wells (1866–1946). Y las razones para ello son de peso: innovó el género hasta el punto de que dejó de llamarse “romance científico” para pasar a ser “ciencia ficción” (aunque el término propiamente dicho sería acuñado en los años veinte), e introdujo en él nuevos elementos y temas –a menudo adaptando y modernizando figuras preexistentes– que pasaron a ser clásicos y recurrentes dentro de la literatura de ciencia ficción.

No hay consenso acerca de la primera vez que apareció el concepto de viaje temporal en la literatura. ¿Fue el primer viajero Ebenezer Scrooge en Cuento de Navidad (1843), de Charles Dickens? ¿Quizá el compatriota que Mark Twain imaginó llegando a tiempos medievales en Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo (1889)?

Por alguna razón que se me escapa, a comienzos y mediados de los ochenta del pasado siglo, se produjo en el cine de ciencia ficción un florecimiento de películas relacionadas con el viaje en el tiempo: Los héroes del Tiempo (1981), Terminator (1984), Regreso al Futuro (1985), Star Trek IV: Misión Salvar la Tierra (1986), Peggy Sue se Casó (1986)… La moda, no obstante, arrancó en 1979 con una película que revisitaba la idea de la Máquina del Tiempo de Wells bajo una nueva perspectiva.

Velocidad y realidad

H.G. Wells mostró en El nuevo acelerador (1901) que si percibiésemos a distinta velocidad el universo podría resultarnos muy diferente de como lo concebimos de manera habitual. El narrador del cuento, podemos suponer que el propio Wells, nos revela el descubrimiento que ha hecho el profesor Gibberne: una droga llamada Nuevo Acelerador:

La Biblia Steampunk

El steampunk, ese revuelto de estética victoriana y actitud punk, agitado sobre las más variadas formas culturales de la ciencia ficción, es un fenómeno que ha ejercido su influencia en el cine, la literatura, el arte, la música, la moda y otros ámbitos.

Un náufrago (Michael York) llega a una isla solitaria del Pacífico, en la que vive un misterioso doctor (Burt Lancaster) dedicado a experimentar con animales, con el objetivo de convertirlos en humanos y, de esta manera, mejorar la especie.

Aunque cultivó extensamente el periodismo, la sociología y la historia, H.G. Wells debe su reconocimiento universal a su labor novelística, especialmente a sus obras de anticipación científica como La máquina del tiempo, La guerra de los mundos, Los primeros hombres en la Luna, La isla del doctor Moreau, etc.



Desde su publicación en 1898, “La guerra de los mundos”, el clásico de H.G. Wells acerca de la invasión de la Tierra por alienígenas, se ha convertido en un clásico. La aterradora visión del planeta Tierra arrancado de las manos de los humanos, con el futuro de la raza pendiente de un hilo como hormigas en una brizna de hierba, no ha perdido nada de su fuerza en más de un siglo.

Se reúnen en el presente volumen El bacilo robado y otros incidentes y Cuentos del Espacio y del Tiempo, dos de las grandes colecciones originales de cuentos de H.G. Wells.