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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Tras reinventar en Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo, Hayao Miyazaki, 2008) “La sirenita” de Andersen, el Studio Ghibli volvió a atacar de nuevo con Arrietty y el mundo de los diminutos (Kari-gurashi no Arietti, 2010); en esta ocasión el veterano maestro de la animación japonesa cedió el testigo de la dirección al debutante Hiromasa Yonebayashi, a la sazón el director más joven del estudio avalado, eso sí, por una dilatada experiencia como animador.

Pausada, densa y formalmente impecable, El viento se levanta es la película con la que Hayao Miyazaki se despide del cine. A diferencia de otras de sus producciones, ésta no es una cinta familiar –los niños están muy lejos de ser su público objetivo–, y aunque podamos ser indulgentes con el maestro, lo cierto es que nos encontramos ante un film difícil de valorar, porque sus evidentes aciertos, sobre todo en el campo estético, no concuerdan con su desarrollo narrativo, que adquiere el tono y el ritmo de los viejos melodramas japoneses de los cincuenta.

Comienza la segunda década del milenio, y la sombra de Lewis Carroll aún colorea nuestras fantasías.



Ese genio llamado Hayao Miyazaki no ha abandonado el cine. Esta es, en realidad, una obra suya.

Nausicaä del Valle del Viento

El estreno en cines de esta deliciosa película de Hayao Miyazaki supone una agradable sorpresa para los amantes del buen cine de animación y de la ciencia-ficción ecologista.



En estos tiempos de animación digital, en los que más de un guionista tiene alma de robot, sorprende la audacia de un veterano como Hayao Miyazaki, defensor del dibujo animado tradicional y empeñado en que el público disfrute con cuentos de hadas sencillamente conmovedores.