Madrid rojo y azul

Quienes somos nativos de alguna ciudad capital y nos hemos criado en una de ellas, sabemos que existe un mito capitalino fundado en la chirriante dualidad de amor y odio por parte del resto del país. Las capitales son codiciadas y detestadas por las provincias, según ocurre con los sentimientos profundos. Los provincianos sienten repeluz por la capital, una ciudad normalmente llena de provincianos. En cualquier caso, la lejanía, como envidia o nostalgia, siempre resulta indispensable para la idealización.

"Los años de Madridgrado", de Fernando Castillo

Los sentimientos antimadrileños venían fraguándose desde fines del XIX, en parte por ser considerada la capital un foco de liberalismo y en parte por ser el núcleo duro del centralismo.

Nuestra historia total

Unter den Linden. El bulevar bajo los tilos. En una de las muy numerosas tiendas de souvenirs que hay en esta avenida berlinesa me compré esta guía y muchas (muchísimas) postales.

Brigadistas

Cuenta la historia oficial que, en la Nochebuena de 1936, las tropas del llamado Ejército de Operaciones del Sur, comandado por el general sublevado Gonzalo Queipo de Llano, tomaron el pueblo de Villa del Río, uno de los pocos pueblos cordobeses que había permanecido fiel a la República. Que las tropas de requetés y regulares marroquíes tomaran Villa del Río suponía abrir las puertas de Jaén, objetivo último del general vallisoletano asentado en Sevilla. Villa del Río, primer o último pueblo de Córdoba, según de dónde se venga o hacia dónde se vaya.

No es necesario remarcar la trayectoria ideológica de Ludwig Renn para calificarle como un personaje fascinante: uno de esos que achican fronteras y convierten el idealismo en un efecto secundario de su empuje vital.

Espías de Franco es uno de esos libros singulares que, al tiempo que saturan de grises la historia reciente, nos sorprenden con hallazgos de largo alcance. El contexto: nuestra Guerra Civil. Con la mirada puesta en esa etapa, Josep Guixà, documenta la experiencia de dos catalanes ilustres, el político Francesc Cambó y el escritor y periodista Josep Pla, que colaboran secretamente con los sublevados a través de la red SIFNE (Servicios de Información de la Frontera del Nordeste de España).

No hace mucho tiempo que en España se volvió a discutir sobre las claves de nuestra guerra incivil, y en particular, sobre la conveniencia de silenciar o de subrayar algunas de ellas. La escenificación de aquella tragedia nos dejó un suelo con puntas de vidrio, y a partir de ahí, nunca han faltado los cronistas empeñados en recurrir a eufemismos cada vez que evocan los totalitarismos fascista y comunista, polos de aquella guerra en la que salió a relucir nuestro perfil más venenoso y cainita.

El angloespañol Felipe Fernández-Armesto, hijo de una familia con víctimas, represaliados y exiliados por culpa del franquismo, y quizá el historiador vivo a quien más admiro, escribe: "Por supuesto, no nos hace falta recurrir a tribunales para saber la verdad de las masacres y atrocidades que se cometieron durante la Guerra Civil española, así como los abusos de la dictadura franquista. (...) A pocos españoles se les antoja tratar con tal insistencia de que los huesos de las víctimas se conviertan en pancartas propagandísticas, en banderillas para picar a los toros de la corrida política y en bastones para golpear a nuestros contrarios. Las decisiones sobre las exhumaciones y las aperturas de las fosas deben corresponder, decentemente, a las familias de los muertos; lo único que debe hacer la Justicia es facilitarles la ayuda que les sea necesaria y el acceso a los documentos relevantes. No nos atrae ese plato frío que es la venganza al cabo de tanto tiempo."

El laberinto español

Empiezo a documentarme para más entregas de Nuevas Hazañas Bélicas, y comienzo por una perspectiva externa, que provee de un mayor contexto, la del británico de izquierdas Gerald Brenan en su libro El laberinto español.

Estos son días para el recuerdo, o eso dicen. O es que a fuerza de oír que son para el recuerdo ya estamos condicionados a ello y le damos un espacio mayor a la memoria. Y el caso es que se me ha venido a la cabeza un personaje al que conocí hace muchos años. Todo un personaje, en el buen sentido de la palabra.