El miedo y el valor

Si alguien te hace huir estás perdido para siempre. Aunque nadie lo sepa, aunque pasado el tiempo nadie lo recuerde, aunque estés entre gentes desconocidas, tú lo sabrás y ese pensamiento no te va a dejar nunca. No se trata de heroicidades, sino de que hay veces en las que uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.

El rojo sienta bien a las rubias

Una de las primeras escenas de Crimen perfecto, la hitchcokiana película de 1954, nos presenta a su protagonista, Grace Kelly (que no era todavía, como es obvio, Gracia Patricia de Mónaco) con este vestido rojo tan especial, insinuante y que le sienta tan bien. Se trata de un vestido forrado de encaje, con escote corazón, cintura ajustada, falda amplia, que llega hasta media pierna y que se complementa con un bolero que, apenas cubre las mangas y la espalda de la actriz.

A la hora exacta

Hay besos y besos. Un beso casi fraternal, de buenos días, con un Ray Milland algo tenso y una Grace Kelly muy puesta en su sitio. Un beso apasionado, con Robert Cummings soñoliento, quizá producto del jet lag, y ella vestida de rojo, alfombrada de rojo se diría, con un vestido de gasa palabra de honor, de escote corazón y ese bolero de encaje con las mangas al codo…

Para Elena Salido, amiga
Cualquiera que haya tenido alguna vez una pierna enyesada sabe lo que es eso. Yo he pasado en dos ocasiones por esa experiencia. La primera vez fue en diciembre y me dediqué a ver trescientas veces Doce hombres sin piedad, la segunda, en verano, y escribí, o casi, mi libro sobre Manolo Caracol. Las noches eran lo peor. Todo el mundo durmiendo y tú intentando aliviar el picor de la pierna con una aguja de hacer punto, ay.

Grace Kelly, la princesa de Filadelfia

La vida y la carrera de la Princesa Grace de Mónaco ha sido siempre descrita como un perfecto cuento de hadas: Una aristocrática y atractiva actriz se casa con el gobernante de un pequeño pero pintoresco principado, y viven felices para siempre. Y aunque fue una de las mujeres más publicitadas del mundo y por muchos considerada como una de las más hermosas, nunca perdió su sentido de dignidad y austeridad patricia.

Alfred Hitchcock dijo una vez: «Si usted no experimenta un delicioso terror cuando vea La ventana indiscreta, entonces pellízquese... Posiblemente esté muerto.»



Grace Kelly regresa a las portadas en el 25 aniversario de su muerte. La llamaron «princesa de América», y personificó un admirable modelo de glamour y elegancia. Con todo, hay algo que no recuerdan las exposiciones de homenaje que proliferan dentro y fuera de Mónaco. Me refiero, claro, a su vida íntima. O mejor dicho, a ese aspecto oculto de su aventura hollywoodense, durante la que se mostró experta en los juegos de seducción.