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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

La hora de Flórez

Una nueva grabación del Barbero de Sevilla rossiniano, una de las óperas más grabadas de la historia discográfica (la primera es de 1918), no debería llamar anormalmente la atención dadas las excelentes versiones que el interesado tiene a su alcance, desde la divertidísima de Callas y Gobbi (1957) a la «depurada» de Bartoli y Nucci (1988), con una buena legión de Rosinas, Bartolos, Almavivas, Basilios o Fígaros de varias generaciones por ahí danzando, entre los que podemos recordar sólo a algunos, así al azar y sin pretender agotar la enorme lista, como Victoria de los Ángeles, Sesto Bruscantini, Enzo Dara, Cesare Valletti, Samuel Ramey, William Matteuzzi, Marilyn Horne, Rockwell Blake, Alessandro Corbelli, Teresa Berganza y Ruggero Raimondi.

Salonística decimonónica

Opera Rara a la par que rescata repertorio teatral del XIX, con una unción y un empeño digno de los más encendidos elogios, ha emprendido también un paralelo esfuerzo con la contemporánea canción de salón, la mayoría de las veces obra de aquellos mismos compositores teatrales si no de sus adláteres.

Rossini eclesiástico

Es sabido que la música de iglesia atareó a Rossini desde su más tierna edad hasta su último esplendor compositivo: en 1808, en su época estudiantil en Bolonia, ya le vemos autor de una Misa que lleva el nombre de la ciudad, y cinco años antes de su muerte (o sea, 1863) es capaz de asombrarnos erigiendo esa exuberante Petite Messe Solennelle, una de la joyas más originales, y por supuesto hermosas, del repertorio sacro.

La Cenicienta de Rossini

La carrera operística de Rossini es relativamente breve pues transcurre entre 1809 y 1829. «La Cenicienta» se estrena en Roma en 1817 y pertenece al centro más activo de la misma.