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Tras Churchill (Jonathan Teplitzky, 2017) y Dunkerque (Christopher Nolan, 2017), El instante más oscuro bien podría ser la tercera parte de una involuntaria trilogía en la que se narran momentos cruciales de la intervención británica en la Segunda Guerra Mundial.

Si creciste en los ochenta, tu reloj mental necesita tiempo para adaptarse a este nuevo Robocop. Durante los primeros minutos de proyección, uno sigue buscando indicios de la cinta original, rodada en 1987 por Paul Verhoeven. Es un impulso nostálgico que nos sentimos apremiados a resolver... hasta que el realizador brasileño José Padilha aprieta el botón Reset, y la película adquiere su propia identidad: la de un sólido technothriller que, más allá de su llamativa pirotecnia, va adquiriendo profundidad e incluso una pátina de inteligencia. Felizmente, Padilha ocupa un área rica en dobles sentidos, donde se conjugan la corrupción institucional, el miedo a la tecnología, la geopolítica, la actividad de los lobbies, ciertos horrores de la experimentación médica, las mentiras periodísticas y la paranoia en torno a la seguridad.

Este thriller de espías, inspirado en la famosa novela de John Le Carré, cuenta con Gary Oldman y Colin Firth entre sus protagonistas. El topo competirá en la sección oficial del Festival de Venecia y se estrenará en España el 23 de diciembre.

Con este título se exhibe una de las producciones más originales de la reciente ciencia-ficción: un western postapocalíptico que avanza en línea recta hacia la religiosidad. Entretenido y audaz, El libro de Eli, como film de aventuras, está muy por encima de las adocenadas fantasías de este tipo que nos llegan regularmente desde los tiempos de Mad Max.

Cuento de Navidad, de Robert Zemeckis

Es muy difícil no disfrutar de este Cuento de Navidad realizado por Robert Zemeckis. Emocionante, sensible y espectacular, este largometraje puede considerarse la versión definitiva de la obra original de Dickens.



El cambio lleva tiempo... En el cine y en el cómic, han tenido que pasar muchas décadas para que el detective con traje de murciélago se desprenda de su aire camp –el que caracterizó a los tebeos de Bob Kane–, y aparezca como un justiciero temible, en cuya elegancia formal reconocemos a un digno heredero de la aristocracia gótica.