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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

La vida de la joven Mary Wollstonecraft Shelley fue tan novelesca como muchos de los folletines publicados en el siglo XIX. Era hija de William Godwin, autor de Caleb Williams, y de Mary Wollstonecraft, autora de A Vindication of the Rights of Woman, que ya tenía otra hija ilegítima de otro hombre y murió de fiebre tras el nacimiento de Mary. Godwin volvió a casarse, en esta ocasión con una viuda con dos hijas, y tuvo un hijo con ella. Mary creció en un hogar problemático e inquieto.

Desde el principio de mis recuerdos / había sido como era entonces en estatura / y proporción. Hasta ahora, nunca había / visto a un ser que se pareciese a mí / ni pretendiese contacto alguno conmigo. / ¿Qué era yo? La pregunta me surgía una y otra vez, sólo para contestarla con gemidos. (El Monstruo, en "Frankenstein", de Mary Shelley)

No sé qué pensarán de este largometraje los aficionados al steampunk y a teleseries como Sherlock o Doctor Who, pero sí me imagino la opinión que tendrán de él los lectores más apegados al clásico Frankenstein (1931), de James Whale.

O una gárgola voladora, o un monstruo semihumano o diablos encarnados. En Yo, Frankenstein encontramos de todo, surtido variado, dentro de un relato que –ay– reúne tantos tópicos que a uno le cuesta encontrar ambiciones creativas por parte de Stuart Beattie o del resto del equipo.

"¿Debemos prestar atención a una mal establecida tesis sobre la violencia —que se basa en la filosofía determinista [biologicista] y atribuye la responsabilidada la víctima— o debemos tratar de eliminar primero las condiciones opresivas que originan los ghettos y destruyen la mente de sus desempleados?." Stephen Jay Gould



Cuando pensamos en la comedia del Hollywood clásico, nos vienen a la mente nombres como Lubitsch, Negulesco o Hawks, cómicos glamourosos como Cary Grant o Claudette Colbert, humor sofisticado y elegancia dominante. Si bien en aquellos tiempos el cine era infinitamente mejor que el que nos ha tocado ahora, también es cierto que se producían muchas más películas, y también había espacio para la morralla. 

La sombra de Frankenstein (Son of Frankenstein) fue la tercera y exitosa entrega de una saga que James Whale abandonó decepcionado, tras dejar la compañía Universal Films.

Ya echaban en falta los espectadores de los años treinta una nueva visita al mundo del monstruo de Frankenstein cuando Whale abordó la más ambiciosa y bella de todas las películas realizadas sobre este icónico personaje: La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935).

Con sombras recogidas del mejor expresionismo, James Whale adapta al cine en 1931 la pesadilla imaginada por la joven escritora Mary Shelley: Frankenstein.

Historia de Víctor Frankenstein

Frankenstein tiene una particularidad que pocas novelas comparten con ella: posee el romanticismo del género gótico y al mismo tiempo anticipa toda una rama de la ciencia-ficción. Ilustrada por Bernie Wrightson, llega a las librerías su edición definitiva.