Trestesauros500

Los cinéfilos veteranos seguramente lo recuerdan. Ocurrió en diciembre de 1984. El público quería ir a ver una space opera al estilo Star Wars. "¿Dune? Suena divertido", se dijeron al comprar la entrada. Solo que, a los diez minutos de proyección, cayeron en la cuenta que no lo era. No era un espectáculo divertido, y lo que es peor, aquel largometraje resultaba incomprensible para el público medio, ajeno a las sutilezas y a la densidad filosófica de la novela en la que se basaba el film.