Las fidelidades de Fidel

Viendo el cortejo fúnebre que recorrió Cuba con las cenizas de Fidel Castro, evoqué el que organizó Dionisio Ridruejo con los restos de José Antonio desde Alicante a El Escorial. No es la única asociación entre Franco y Fidel que se me haya presentado. Tengo para mí que el Caudillo alentaba una secreta admiración por el Comandante. Finalmente, era lo que él no pudo ser: un gallego que expulsara a los yanquis de Cuba, lavando la afrenta del Desastre Colonial de 1898.

Ayer y hoy en el Caribe

Imagen superior: Fidel Castro con un grupo de escolares en 1959 ("New York Daily News", CC)

Fidelidad a Fidel

Con cierta regularidad aparece Fidel Castro en periódicos y medios audiovisuales. La menor, la más fugaz de sus entrevistas merece páginas enteras. Desde luego, no es el tópico Fidel de la epopeya, un joven guerrillero arrogante y con las armas cargadas de futuro. Tampoco es un protagonista de novela sino más bien una figura de la crónica social, un viejecito consumido y enteco, cargado de años y con signos de decrepitud y enfermedad crónica. A un octogenario bien talludo no se le puede pedir más, aunque los hay que llegan en mejores condiciones.

Plagios

Cuenta Heberto Padilla en La mala memoria cómo Fidel Castro reiteró su afición al plagio.

"Tumbas sin sosiego", de Rafael Rojas

El perno de tal historia es, desde luego, la revolución. En este sentido, lo mejor del volumen es advertir cómo el mito revolucionario surge de una tradición intelectual cubana, la búsqueda de lo fundacional, subrayada por la insularidad. La isla tiene forma de excepción y da cobijo a la utopía.