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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket es la única novela escrita por Edgar Allan Poe. Dado que no conseguía alcanzar el éxito literario deseado con sus narraciones cortas, el escritor norteamericano intentó la serialización de esta historia en las páginas de la revista Southern Literary Messenger a lo largo de 1837.

He aquí uno de tantos casos en los que el autor de relatos cortos sufre un injusto olvido, eclipsado por sus "hermanos mayores", los novelistas.

Casas ocupadas

En una ciudad tan activa como la Ciudad de México, cada manzana ostenta cuando menos una propiedad en venta. Las agencias de bienes raíces han proliferado, y sus anuncios, aunque diversos en diseño, comparten casi todos una torpeza lingüística: "Se vende previa cita".

Esta es la primera y la más extraña de las novelas pertenecientes al subgénero de "Tierras Huecas". A principios del siglo XIX, John Cleves Symmes propuso su Teoría de las Esferas Concéntricas, según la cual nuestro planeta está hueco y es habitable por dentro, existiendo acceso a su interior en ambos polos.

A menudo la personalidad del autor sobrevuela sus cuentos y novelas. Uno de los ejemplos más notables es el de Edgar Allan Poe, al que parece imposible no tener presente mientras leemos las desventuras de sus atormentados personajes: Usher, William Wilson, el hombre de la multitud, pero también el narrador de Ligeia, de El gato negro o incluso El tonel de amontillado.

La historia de la ciencia está llena de nuevas teorías que iban a revolucionar el conocimiento humano y de las que ahora ya nadie se acuerda. Edgar Allan Poe dejó a un lado sus cuentos de terror y escribió en 1847 Eureka, un libro en el que se proponía “hablar del Universo físico, metafísico y matemático; material y espiritual; de su esencia, origen, creación; de su condición presente y de su destino”.

"A Juliana", de Jeffrey Aspern

Gracias a los cuentos y novelas de Henry James conocemos la existencia de muchos escritores cuyas obras son muy difíciles de encontrar, como Hugh Vereker (La figura en la alfombra), Neil Paraday (La muerte del león), Ralph Limbert (La próxima vez), Henry St.George y Paul Overt (La lección del maestro) y, por supuesto, el divino poeta Jeffrey Aspern.

Cuando recorría las calles de Londres junto a Thomas Burke, Charles Chaplin buscaba lo que el escritor había extraído de ellas para encerrarlo en su libro Limehouse Nights. En ese paseo, Chaplin no recorría sólo las calles de Londres, sino que caminaba por una realidad aumentada, semejante a la de los espectadores de la película Nueve vidas cuando recorren los barrios de Singapur en busca de los fantasmas que pueblan esa película que se recorre (ver Ulises en Singapur). Pero en el caso de Chaplin, la realidad aumentada no estaba allí gracias a modernas tecnologías como la geolocalización que permiten los teléfonos móviles, sino porque junto a él caminaba Burke, que completaba con sus gestos los datos que el propio Chaplin poseía por haber leído los cuentos de su amigo.

Retrocedamos imaginariamente a 1831, fecha en que comienza la acción de esta obra. Uno de los biógrafos de Poe, Walter Lenning, describe ese momento en la vida del escritor: ya ha pasado su examen de ingreso en West Point, pero su experiencia como cadete es decepcionante y abandona la carrera militar. Por estas fechas, escribe poemas de gran calidad, coincidiendo con su regreso desde Nueva York a Baltimore.

En diciembre de 2014, el Museo Edgar Allan Poe, de Richmond, Virginia, inauguró una sensacional exposición, Reimagining Poe: The Poe Illustrations of Richard Corben. Como su título indica, la muestra resumió el vasto catálogo de obras que Corben ha dedicado a la literatura de Poe.