Trestesauros500

Para ser un buen guionista hay que ponerse límites. En el cine, los límites no sólo se refieren a lo que conviene narrar o no. También sirven para modular cada sorpresa y cada intriga, o por citar un ejemplo trivial, para decidir cómo el villano de turno consumará su anhelada venganza.

Sé que en algún momento concluyó la saga de Harry Potter, pero J.K. Rowling se está ocupando de hacernos olvidar cuándo fue.

Cualquier película con Matthias Schoenaerts dentro me gusta más. Aunque, como en este caso, tenga un papel episódico pero nada banal desde luego. Un papel que cierra el triángulo perfecto, aunque al final el triángulo era un cuadrado.