Al señalar en un mapa imaginario el lugar que corresponde a Muhammad Ali, lo más fácil es poner el dedo sobre el Olimpo. En realidad, es lo más próximo a un mito viviente que ha producido, en los últimos tiempos, la cultura pop. Más allá de sus hazañas deportivas y al margen de ese carisma que conquistó a los intelectuales de su época, Ali vino a ser un titán que parecía salir de un tebeo de Marvel o DC.