Trestesauros500

Para ser un buen guionista hay que ponerse límites. En el cine, los límites no sólo se refieren a lo que conviene narrar o no. También sirven para modular cada sorpresa y cada intriga, o por citar un ejemplo trivial, para decidir cómo el villano de turno consumará su anhelada venganza.

Sé que en algún momento concluyó la saga de Harry Potter, pero J.K. Rowling se está ocupando de hacernos olvidar cuándo fue.

Una de las consecuencias de convertirse en mito es que ya no importan los orígenes, sino la supervivencia en el imaginario colectivo. Así, a los más entusiastas de Tarzán acaso les importen algo sus raíces literarias, pero el común de los mortales se conformará con que el Rey de la Selva reaparezca de cuando en cuando, sin perder la dignidad en nuestra memoria.



En nuestra época –hablo, para entendernos, del comienzo de siglo–, las franquicias son el bien más preciado de la industria del entretenimiento. A estas alturas, los pesimistas de siempre aseguran que el cine de Hollywood es una marca registrada, y que el resto es publicidad.



El quinto año de estudio en el Colegio Hogwarts presenta un punto de inflexión, no sólo para Harry Potter, sino también para sus amigos y compañeros de clase. Ya no son niños, y por tanto tienen que enfrentarse de repente a las decisiones y los desafíos de ser jóvenes adultos… y a las consecuencias que implican.


Todos los caminos conducían a este destino. El épico final de la saga comienza con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1, a partir del 14 de abril en Blu-ray 2 Disc, DVD, Edición Especial Premium y descarga digital gracias a Warner Home Video y Warner Bros. Digital Distribution.