Pese al interés de sus fans, el octavo álbum de la islandesa Björk, Biophilia (One Little Indian Records, 2011), no hubiera pasado de ser una novedad pasajera en las listas pop si en su elaboración y lanzamiento no hubieran participado algunos científicos y divulgadores de primera fila. En este aspecto, Biophilia vino a demostrar que las conexiones entre la música y ciencias como la biología y la mineralogía pueden brindar más de una sorpresa a los interesados en cruce de saberes.

Sir David Attenborough es uno de esos divulgadores  que se asoman a la naturaleza como si ésta planteara un desafío intelectual o una forma de sabiduría. Es evidente su capacidad para describir las distintas formas de vida y la sutileza de sus interrelaciones, pero lo que más llama la atención es el modo en que Attenborough transforma todo eso en cultura y compromiso moral.

Pocas veces un cineasta ha poseído tantos recursos científicos. Además de aventurero vocacional, Alastair Fothergill es un zoólogo formado en las Universidades de St. Andrew’s y Durham.