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¿En qué sentido se mueve esta secuela? a) En el sentido de la nostalgia. b) En el sentido que marcaron las novelas de la creadora de Mary Poppins, P. L. Travers. c) En el sentido de las modas que hoy fijan el destino de Broadway.

Parece que sucedió hace poco, pero ya han pasado casi veinte años desde que todo el planeta se estremeció con la espantosa tragedia del naufragio del submarino ruso Kursk. Una lenta agonía con varios intentos de rescate fallidos, que acabaron de la peor manera, sin un solo superviviente bajo las gélidas aguas del mar de Barents.

El crítico de El País, Miguel Ángel Palomo, la definió así: “Sólo una comedia, a ratos divertida, a ratos irritante”. Es la única crítica negativa que le he encontrado. Aunque quizá no sea algo malo ser “sólo una comedia”. Con o sin tilde diacrítica, que la RAE ha modificado la cosa hace poco tiempo.

Por muchos motivos, la franquicia Kingsman me recuerda el humor extremo que caracterizaba a varios de los Bond alternativos que surgieron en los sesenta, en particular Derek Flint (James Coburn), el protagonista de Flint, agente secreto (1966).

"Orgullo y Prejuicio", la serie

Cuando has leído un libro mil veces, terminas por hacerte una idea de los personajes, de los escenarios y los detalles con mucha más nitidez que si la novela tuviera imágenes. Las imágenes estorban. Por eso es tan difícil que una serie o una película responda a tus expectativas. Siempre o casi siempre te defraudan.

"Gente con clase" (Eric Styles, 2000)

Miranda Frayle y Don Lucas, actores de mediana fama, hollywoodenses en activo, han roto. Después de protagonizar varias películas, su tórrido romance se ha terminado y ella da en consolarse, al estilo de otras de su oficio, con un aristócrata que merodea por la Riviera Francesa en busca de ligues con los que poder soportar la pesada vida del Lord inglés.

Oh, el teatro. Recuerdo con nostalgia los amados días en los que formaba parte de un grupo que creía en el Método y en Stanislavsky. Pasábamos las tardes ensayando y, cada cierto tiempo, un estreno.

¿Quién no querría sentirse amado tal y como somos?

La cara y la cruz

La señorita Marple decía siempre que la naturaleza humana es la misma en todas partes. Ella encontraba paralelismos de sus vecinos de Saint Mary Mead en todas las mansiones rurales de Inglaterra, a las que acudía invitada y en las que siempre descubría al asesino.

Orgullo y prejuicio

En los malos momentos, siempre un libro. En los momentos de felicidad, un libro también. Con la incertidumbre, la palabra. Si llega el miedo, un libro es el puerto más seguro. Este libro es tan familiar para mí como sí lo hubiera escrito. Lo poseo en mil ediciones. Lo he leído en su idioma y en el mío. Lo conozco transformado en película. Me encanta, me hace feliz. No es un libro cursi, ni superficial, ni es un libro insulso, ni corriente. Habla de sentimientos, está lleno de humor, de personajes con vida propia.