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La homogeneización de los árboles que se plantan provoca que los ecosistemas forestales no desarrollen todas sus funciones. Un equipo de científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid trabajó en 206 fragmentos de diferentes bosques en 16 ecosistemas europeos para demostrar la importancia de conservar el paisaje y la biodiversidad de los bosques.

Los macacos machos en estado salvaje y sin parentesco establecen relaciones cercanas y estables con otros machos de su grupo. El estudio, que publicaron en 2010 investigadores alemanes en la revista Current Biology, confirmó que estas relaciones son parecidas a las de amistad en seres humanos, y que la motivación para mantener estos lazos es de naturaleza política.

Tener una vida social activa y positiva es una tarea esencial para los humanos que, en las últimas etapas de la vida, se vuelve más selectiva. Un estudio reveló que algunos primates, como los monos de Gibraltar (Macaca sylvanus), también restringen sus interacciones con otros animales al hacerse mayores: se relacionan con menos compañeros –sobre todo con los que ya conocen– y no se atreven a descubrir nuevas actividades. A pesar de ello, los macacos más jóvenes se aseguran de que sigan integrados en el grupo.

Hasta ahora, el uso de herramientas por parte de los primates fuera del continente africano había sido poco observado. Pero en el Parque Nacional Serra da Capivara en Brasil una población de monos capuchinos usa desde hace 100 generaciones herramientas de piedra para alimentarse. Así lo confirmó un equipo de científicos al datar las piedras empleadas por estos animales durante los últimos 700 años. Se trata de la prueba arqueológica más antigua hallada fuera de África.

Perros, halcones o cormoranes son algunos de los animales que los seres humanos entrenan para prestar algún servicio. Pero no son los únicos que lo hacen incluso sin adiestramiento y en estado salvaje. Un equipo de científicos confirmó un excepcional caso de mutualismo y reveló que en los bosques de Mozambique un pequeño pájaro responde a las llamadas de los habitantes de la tribu Yao y los guía en busca de miel y cera de abeja en beneficio de ambas especies.

En 2016, Debbie, Denise, Dianna y Daisy ya tenían nueve años. Son clones idénticos a Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, que murió de forma prematura a los seis años de edad. Desde entonces, la sombra de la duda planeaba sobre la técnica que la trajo al mundo. Los científicos descartan que su muerte estuviera relacionada con la clonación.

Con menos de diez años de diferencia, dos ilustres personajes visitaron el misterioso archipiélago de las Galápagos. Uno era un aún jovencísimo Darwin, quien a bordo del Beagle escribió un diario de viaje donde ya se intuyen las ideas de El origen de las especies. Otro fue Herman Melville, el autor de Moby Dick, que les dedicó un feroz relato de viajes. El libro Las Encantadas. Derivas por Galápagos (Círculo de Tiza, 2015) puso ambos textos frente a frente.

"La biología precede, la cultura trasciende" (Francisco J. Ayala)

Seguramente una proporción sustancial de todo lo que ha escrito la humanidad está relacionada con la naturaleza del conflicto entre los sexos. Pero, como muchos otros fenómenos, necesitamos estudiarlo en otros organismos para poder interpretarlo en forma objetiva. Nuestras culturas le han sobrepuesto tantas capas de "explicaciones" morales, religiosas o históricas, que no sentimos casi nunca la necesidad de buscar fundamentos biológicos a lo que nos parece un problema solamente cultural. Sin embargo, hay muy buenas razones biológicas para esperar que ese conflicto sea la norma en las especies sexuales. Pero ¿qué es exactamente eso de "conflicto sexual"?

La lucha por dejar más y mejor descendencia no termina en el apareamiento. En su teoría de la selección natural expuesta en 1859, Charles Darwin explicó el origen de la diversidad biológica del planeta señalando que todos los seres vivos enfrentan una serie de situaciones (promovidas por otras especies biológicas y por factores del medio) que ponen en riesgo su vida y, en consecuencia, la probabilidad de pasar sus genes a la siguiente generación.