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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

"La biología precede, la cultura trasciende" (Francisco J. Ayala)

Seguramente una proporción sustancial de todo lo que ha escrito la humanidad está relacionada con la naturaleza del conflicto entre los sexos. Pero, como muchos otros fenómenos, necesitamos estudiarlo en otros organismos para poder interpretarlo en forma objetiva. Nuestras culturas le han sobrepuesto tantas capas de "explicaciones" morales, religiosas o históricas, que no sentimos casi nunca la necesidad de buscar fundamentos biológicos a lo que nos parece un problema solamente cultural. Sin embargo, hay muy buenas razones biológicas para esperar que ese conflicto sea la norma en las especies sexuales. Pero ¿qué es exactamente eso de "conflicto sexual"?

La lucha por dejar más y mejor descendencia no termina en el apareamiento. En su teoría de la selección natural expuesta en 1859, Charles Darwin explicó el origen de la diversidad biológica del planeta señalando que todos los seres vivos enfrentan una serie de situaciones (promovidas por otras especies biológicas y por factores del medio) que ponen en riesgo su vida y, en consecuencia, la probabilidad de pasar sus genes a la siguiente generación.

Muchas veces la mejor solución a un problema es copiar las características y procesos de otros seres vivos.

Quizá es el tema más constante en la literatura, el cine y el arte en general, y el sentimiento más deseado en nuestras vidas. Todos alguna vez lo hemos sentido, gozado y sufrido pero ¿cómo lo entiende la ciencia?

Las pruebas en especies no humanas estimulan la investigación científica, pero también las protestas de defensores de la fauna, que denuncian trato inequitativo y sufrimiento de los animales. ¿Es posible evitar estas pruebas?

El pasado se encarnó en el presente de los primeros descubridores de América. Confundieron los manatíes con las sirenas de las antiguas leyendas griegas, y dejaron constancia de ello en sus diarios y escritos. Dio buena cuenta de ello el historiador, escritor y folclorista peruano José Durand Flórez en su libro irrepetible: Ocaso de sirenas. Esplendor de manatíes (FCE, 1950, reeditado en 1983).

El hecho de que sea conocida no disminuye el ingenio de la respuesta que J. B. S. Haldane dio a un miembro de la Iglesia de Inglaterra, cuando éste le preguntó: “Según usted, ¿qué característica destacaría del Hacedor de la Naturaleza?” “Una gran debilidad por los escarabajos”, contestó Haldane, haciendo referencia a que es el grupo mas diverso de la tierra.

Cómo no sentir la tentación de afirmar que solo hay dos días en el trópico: cuando llueve y cuando está soleado. En ambos casos, el efecto es semejante. Es fácil terminar cubiertos de sudor en las jornadas de sol y calados en las de tormenta.

Hace un rato que la Cruz del Sur nos ha abandonado. Es la señal de entrada de la noche profunda. Acompañados solo por el sonido constante de la marea, recorremos kilómetros de playa en busca de tortugas que “desembarcan” para desovar.