Los años centrales de la década de los sesenta supusieron una travesía del desierto para los aficionados a la ciencia ficción cinematográfica. Tras diez años de éxito, las adaptaciones de obras de Julio Verne y H.G. Wells que comenzaran con 20.000 Leguas de Viaje Submarino (1954) ya habían completado su recorrido y los estudios volvían a mostrarse reacios hacia un género que, en el fondo, seguían considerando propio de la serie B.

Épica para unos ojos verdes

No es porque las películas históricas me pongan, ni porque necesite de héroes legendarios, ni siquiera porque encuentre en la lucha algún divertimento. No. Es por esa tristeza oculta, ese aire abandonado, esa marginación sin culpa alguna, ese fuego en los ojos, en las manos. Así descubrí al Cid en la pantalla, como un hombre perdido y acosado, un hombre que podía tenerlo todo y todo lo perdía sin recobrarlo.

Los niños de la casa están asustados. La pantalla les devuelve la imagen atroz de una enorme plaga de hormigas gigantes que hacen un ruido atronador. Las hormigas avanzan sin misericordia, destrozan todo lo que encuentran a su paso, destruyen las plantas, asustan a los nativos. En esta ciudad costera junto al Atlántico, en esta calle acostada junto a los esteros, es ya de noche y la televisión muestra la película en una de esas reiteradas reposiciones de cine de aventuras que se prodigan y concentran ante el aparato a mayores y pequeños, en franca camaradería.

"Sed de mal": una historia de traición

Orson Welles fue un artista total. Su carrera se desenvuelve con un brillo extraordinario en medios tan diversos como el cine, el teatro y la radio. No hay que olvidar que tuvo la genialidad de convertir La guerra los mundos, de H.G. Wells, en una distorsión de la realidad que hizo que todo un país entrase en estado de pánico.

"Terremoto" ("Earthquake", Mark Robson, 1974)



Las palabras superproducción y catástrofe estuvieron unidas a lo largo de la década de los setenta. Aventura y escombros. De eso se ocupó este subgénero que nos brindó muchas películas espantosas y también algunas tan defendibles como Terremoto.

La película nominada al Oscar Aeropuerto y sus sensacionales secuelas están ahora reunidas en una colección de altos vuelos, el Pack Terminal Aeropuerto. Prepárate para despegar con turbulencias constantes volando con la jet-set de Hollywood: Charlton Heston, Burt Lancaster, Jimmy Stewart, Jack Lemmon, Lee Grant, Jacqueline Bisset, Dean Martin, George Kennedy y muchos más.



En 1989, Michal Moore dirigió Roger & Me, una película que hizo historia y que narraba su odisea personal para entrar en contacto con el presidente de la General Motors, Roger Smith, al que quería pedir explicaciones sobre las desastrosas consecuencias que la reestructuración de General Motors había tenido sobre su ciudad natal, Flint (Michigan).

"El planeta de los simios" (1968)

Inspirada en una novela de Pierre Boulle, El planeta de los simios (Planet of the Apes), dirigida por Franklin J. Schaffner y escrita por ese genio que fue Rod Serling, es una espectacular distopía. En ella se dibuja un futuro alternativo en el que los simios dominan la civilización y los hombres son acosados por su bestialidad.

"Ben-Hur" (William Wyler, 1959)

Rodada en 1959, Ben-Hur es una película épica, descomunal e inolvidable, en cuya realización participaron algunos de los talentos más destacados del Hollywood clásico.

El último hombre... vivo (1971)

A Charlton Heston no le gustaba nada The Last Man on Earth (1964), la versión de la novela Soy leyenda protagonizada por Vincent Price.