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A principios del siglo XIX el hundimiento del ballenero estadounidense Essex por los cabezazos de un cachalote inspiró la novela Moby Dick. Pero desde entonces, ante las pocas evidencias, los biólogos marinos dudaban de que este mamífero marino pudiera realmente embestir con su cabeza. Un nuevo estudio confirma que una estructura de su frente permite a los machos amortiguar los golpes cuando combaten entre ellos.  

Hombres y delfines se han relacionado desde tiempos inmemoriales. Plinio el viejo (23-79 d. C.) Ya menciona, en su historia natural, interacciones en la pesca. Hay registros que abarcan diferentes tiempos y continentes, ejemplos que van desde el mediterráneo al norte de áfrica y australia. Sin embargo, existe un caso único, un tipo de pesca cooperativa entre hombres y delfines, en el estado de Santa Catarina, en el sur de brasil, donde son estos cetáceos quienes dirigen y controlan el trabajo.