Trestesauros500

Es una historia tan vieja como el hombre: un individuo o un conjunto de ellos, queda aislado en un entorno salvaje y debe arreglárselas para sobrevivir. La más famosa, influyente, recordada y adaptada de estas historias –dejando a un lado a Moisés y sus cuarenta años en el desierto– fue Robinson Crusoe, escrito por Daniel Defoe a comienzos del siglo XVIII: el relato de un marinero naufragado en una remota isla desierta.

Los niños de la casa están asustados. La pantalla les devuelve la imagen atroz de una enorme plaga de hormigas gigantes que hacen un ruido atronador. Las hormigas avanzan sin misericordia, destrozan todo lo que encuentran a su paso, destruyen las plantas, asustan a los nativos. En esta ciudad costera junto al Atlántico, en esta calle acostada junto a los esteros, es ya de noche y la televisión muestra la película en una de esas reiteradas reposiciones de cine de aventuras que se prodigan y concentran ante el aparato a mayores y pequeños, en franca camaradería.

La inspiración de Julio Verne fue invocada por Byron Haskin cuando éste emprendió otra versión cinematográfica de uno de los mejores libros del escritor francés: De la Tierra a la Luna (From the Earth to the Moon, 1958).

George Pal se lanzó de nuevo, durante 1953, a producir ciencia-ficción, y lo hizo resuelto a llegar más lejos que nadie en cuanto a espectacularidad y medios se refiere.