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Casi nadie esperaba que Sicario (Denis Villeneuve, 2015) fuese a tener una secuela. Pese a entusiasmar a público y crítica, parecía un film cerrado y sin necesidad de extensiones de ningún tipo. Sin embargo, viendo el resultado de Sicario: El día del soldado, quien escribe estas líneas no tiene ningún problema en disfrutar de las siguientes entregas que nos depare esta insospechada saga.

Por culpa de esa bipolaridad que nos impone internet, parece que debemos formular nuestras opiniones de forma rotunda. Ya saben, dejándolas en el aire, casi sin justificación. Un libro, un cómic o una película son prodigiosamente buenos o espantosamente malos. Y eso hay que decirlo a quemarropa, antes de frenar en seco porque se acaban los 140 o 280 caracteres de turno.

Pablo Escobar es uno de esos personajes que resultan fascinantes para todo aquel que no haya tenido que vivir en su mundo. El legendario narcotraficante se esforzó en ser eso que dicen bigger than life. Fue algo así como un gangster postmoderno que se construyó una imagen estrambótica, basada en los ejemplos del clásico mafioso de Hollywood (en la película se ve el coche agujereado de Bonnie y Clyde que atesoraba en su finca), pero también ejercía de benefactor de la sociedad, hombre de familia y persona religiosa.

El caso de James Gunn podría considerarse una anomalía en el cine de nuestro tiempo. No sólo ha demostrado lo que parecía indemostrable en el campo del terror y la serie B. También ha logrado sorprendernos con un blockbuster que ya es un clásico de culto al día siguiente de su estreno. Y es que Guardianes de la Galaxia es una de las producciones más divertidas que uno ha visto en los últimos años.



"Un hombre nacido con una voluntad inquebrantable descubrirá su propia habilidad para inspirar y dirigir a los demás". Así define el realizador Steven Soderbergh al Che Guevara.

El hombre lobo, de Joe Johnston

A las órdenes de Joe Johnston, protagonizan El hombre lobo cuatro excelentes actores: Benicio del Toro, Anthony Hopkins, Emily Blunt y Hugo Weaving. Su presencia aporta solidez dramática a este atractivo largometraje que llega a las pantallas con un aura de clasicismo.

Mientras atienden al círculo de fotógrafos, Benicio del Toro y Emily Blunt intercambian gestos de buen humor.



La condición de estrella en Benicio del Toro se nos olvidaría si no tuviéramos a mano las críticas de sus películas.



Cosas que perdimos en el fuego (Things we lost in fire) supone el debut en el cine estadounidense de la danesa Susanne Bier, a quien conocerán los seguidores del movimiento Dogma –y sus temibles secuelas– por títulos tan interesantes en los cinefórums y las salas de arte y ensayo como Hermanos (2004) y Después de la boda (2006).