Lo primero que debería apuntar sobre esta película es que la vi con una reticencia. Nunca he sido aficionado a las construcciones de LEGO, y tampoco estoy familiarizado con la subcultura pop que éstas han generado. Esta excusa ‒creo‒ me permite ser un poco más imparcial a la hora de contar las virtudes de este film, que son muchas y nada desdeñables. Sobre todo, en estos tiempos en los que originalidad es la palabra menos citada por los cinéfilos veteranos.

Noche Oscura: Una historia verídica de Batman

En la ficción, todo es negociable. Empezando por la verdad. Bien lo sabían los inspiradores del Nuevo periodismo ‒de Truman Capote a Gay Talese‒ cuando nos acostumbraron a ver crecer las palabras a partir de hechos reales. Y es justamente en esa intersección entre lo real y lo soñado donde nos sitúa este cómic prodigioso, independiente de los géneros, tan conmovedor como la vida misma y tan imaginativo como uno de esos casos que resuelve Batman.

Para refrescar la memoria de los amantes del cómic de superhéroes clásico, les diré que esta obra de Alex Ross y Paul Dini es de una belleza abrumadora, tanto por la sensibilidad de su guión ‒forzosamente breve‒ como por su vigor artístico a la hora de rendir tributo al panteón DC.

Mi relación sentimental con el Escuadrón Suicida comenzó gracias a Paul Dini y Bruce Timm, creadores de Harley Quinn en la teleserie animada de Batman que comenzó a emitirse en 1992. Diez años después, cuando este personaje se integró en las filas del Escuadrón, me interesé por este peculiar equipo, creado en 1959 y renovado desde sus cimientos por John Ostrander en 1987.

Gotham Central: Momentos decisivos

Conforme la serie fue perfilando sus contornos, Gotham Central adquirió un doble estatus como pieza de culto instantáneo y como ejemplo de lo que el género negro aún puede conseguir en el campo de la historieta.

Nota previa: este artículo contiene algunos detalles sobre la trama y el desenlace del film de Zack Snyder. Es preferible leerlo tras haber visto la película.

En Batman v Superman se cruzan dos orientaciones distintas de los superhéroes modernos. Por un lado, la película galvaniza nuevamente esa solemnidad impuesta por Christopher Nolan. Y por otro, bajo el peso de todo ese dramatismo, se abre camino el tono ligero de los viejos tebeos de paladines enmascarados, más cercano a la mitología pop que a la crónica de sucesos.

Gotham Central núm. 04: Corrigan

Ni el observador más superficial puede evitar sorprenderse ante la densidad y la eficacia de esta obra que desarrollaron Ed Brubaker y Greg Rucka. Una serie en la que Gotham City es vista sin compromisos sobrenaturales, desde la perspectiva de los agentes de policía que defienden la existencia de la ley en un escenario que parece negarla cada día.

Batman: Manbat

La culpa no la tiene el Dr. Robert Kirkland, sino ese suero que diseñó tras estudiar pacientemente a los quirópteros. Un suero que lo transforma en humanoide volador, con rasgos de murciélago. Un suero que en este cómic memorable se convierte en vehículo del delirio, del terror y de una inesperada sátira social.

Batman: Enloquecidos

Uno puede imaginarse la escena: Garth Ennis, después de leer los Despachos, de Michael Herr ‒o alguna otra crónica sobre la guerra del Vietnam‒, decide combinar un sangriento pasaje de la contienda, los tópicos de la era psicodélica y la escenografía de Gotham. Todo ello pasado por ese tamiz único que maneja Ennis. El resultado, como no podía ser de otro modo, es un cómic original, atrevido y lleno de interés.