Mine atrapa a cualquiera que se atreva a ir más allá de los géneros, y sobre todo, acepte que su trasfondo bélico esconde un relato más próximo al realismo mágico. La película es, en este sentido, una muñeca rusa que va mostrando, capa a capa, los secretos y las emociones más profundas de su protagonista, un convincente Armie Hammer dispuesto a sostener todo el largometraje sobre sus hombros.

Guy Ritchie se ocupa de esta versión cinematográfica de una muy popular serie de los 60 (El agente de C.I.P.O.L.) que muy pocos de los nacidos después de esa época han visto, aunque la conozcan de oídas, en el mejor de los casos.