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La carrera de la cineasta Kathryn Bigelow suele dividirse en dos fases: la inicial, con excelentes cintas de acción no a la sombra, pero sí en la órbita de James Cameron (Le llaman Bodhi, Días extraños) y una etapa post 11-S, con intensos thrillers de tono pseudo-documental, que parten de escenarios reales y están dotados de cierto contenido sociopolítico (En tierra hostil, La noche más oscura). Este segundo tramo le ha proporcionado a la directora un prestigio entre la cinefilia “seria”, e incluso los Oscars más importantes de 2010 por En tierra hostil.

Lo segundo que debería haber hecho Pablo F. Fenjves después de corregir este guión es pensárselo dos veces antes de darlo por bueno. Desde luego, el guionista no es el único culpable de que esta película parezca un telefilm de sobremesa, pero buena parte de la culpa recae sobre sus espaldas.