graciasportadadefesq

¿Recuerdan en qué consiste el glam, no? Todo comenzó en 1971. Música pegadiza, riffs de guitarra, toques de music-hall, vestuario extravagante, maquillaje, dandismo y mucha ambigüedad. Aquel estilo se encarnó en Marc Bolan y T.Rex, en David Bowie, The Sweet y Gary Glitter. El invento triunfó, por supuesto, y luego fue derramando su purpurina sobre otras corrientes musicales, empezando por el rock operístico de Queen.

La aspiración de quien produce una película bíblica es provocar una adhesión a gran escala con el mundo de los creyentes. Si ellos aprecian el film y acuden a los cines, el resultado en taquilla puede resultar óptimo, y de hecho, así era en los lejanos tiempos en los que el peplum religioso era un subgénero en auge.

Para un amante de los tebeos, la segunda mitad de los setenta y la primera de los ochenta fue el mejor de los tiempos. Comprábamos cómics de segunda mano, y la sofisticación intelectual no figuraba entre nuestras prioridades vitales. No éramos gourmets sino carroñeros. Un tebeo de superhéroes con la cubierta sucia y arrugada podía ser un tesoro, simplemente porque era el que faltaba en nuestra colección. Los cómics de Marvel aún no eran un producto cool, digno de aparecer en los periódicos, y sin embargo...

Crítica de "Hitchcock" (2012)

Si algo parece subrayar el director Sacha Gervasi a lo largo de esta película es la actitud de Hitchcock ante las mujeres. Por ellas siente desconfianza, fascinación,  fetichismo, perversión, paternalismo, amor... De todo hay en la mente de este genio burlón y desafiante, interpretado con buen criterio por un Anthony Hopkins embutido en varios kilos de látex y maquillaje.

"Hannibal" (Ridley Scott, 2001)



Tras escapar del psiquiátrico en El silencio de los corderos, el doctor Lecter (Anthony Hopkins) se refugia en Florencia, donde forma parte de la junta de conservadores del Palazzo Vecchio.



Hace tiempo que las distancias entre clasicismo y modernidad anuncian –en opinión de los críticos más apocalípticos– el agotamiento del séptimo arte. Sin embargo, en una década tan llena de productos comerciales como los ochenta, surgieron obras maestras como la que ahora nos ocupa.

"Titus" (Julie Taymor, 1999)



Guerra, sacrificios rituales, infanticidio, violación, tortura nihilista, mancillamiento del honor, suicidio, y venganza: la voz feroz, cínica y perversamente ingeniosa de Shakespeare ha creado una disertación condenatoria acerca de esta adicción consubstancial a la naturaleza de la humanidad.

"El Rito" ("The Rite", 2011)

¿Lo vemos reflejado en pantalla tal como es? ¿O se convierte en una amenazadora realidad solo mientras dura la película? ¿Quién sabe? La duda convierte al subgénero de exorcismos en uno de los más atractivos del cine de horror, y al viejo Satán, en un estereotipo indispensable para nuestra imaginación.

En 1973, David Lean se había propuesto filmar una nueva versión de Rebelión a bordo, pero alejándose del modelo de sus dos predecesoras, en gran medida deudoras de la novela de Charles Nordoff y James Norman Hall.

"Thor" (Kenneth Branagh, 2011)


Las líneas de trabajo abiertas por Marvel hace algo más de una década, por medio de sus acuerdos de adaptación al cine y al videojuego, han dado lugar a una fórmula frecuentemente imitada. Era de suponer que tarde o temprano llegaría a la pantalla Thor, uno de los héroes más rentables de la franquicia. En este caso, el director Kenneth Branagh logra una película entretenida y espectacular, con evidentes resonancias shakespeareanas.