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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

25 de noviembre de 2014. La neoyorkina casa de subastas Sotheby's saca a la venta las obras maestras coleccionadas por Lorenzo Zambrano, destacado empresario mexicano, recientemente fallecido.

Edward George Earle Lytton Bulwer-Lytton fue un político de próspera carrera y escritor ecléctico que abarcó una amplia variedad de temas, con tanto éxito como habilidad a la hora de iniciar tendencias. Fue el caso de su obra más conocida, Los últimos días de Pompeya, una novela que revolucionó el género histórico.

En el último tercio del siglo XIX apareció en el árbol de la CF una rama nueva, la de las Guerras Futuras y las fantasías de invasión. Esta tendencia respondía a la transformación que estaba teniendo lugar en el ámbito bélico, transformación que rompía los esquemas asumidos hasta entonces como sólidos por los militares y, por tanto, generadora de un sentimiento de inseguridad e indefensión. Los masivos enfrentamientos de la Guerra de Secesión norteamericana y la carnicería de la guerra franco-prusiana de 1871 habían conmovido tanto a soldados como civiles.

De la Tierra a la Luna (1865) había  sido el primer libro en plantear el lanzamiento de una nave espacial. Pero esta historia corta, publicada por entregas en el diario The Atlantic Monthly, concibe otra idea novedosa: el satélite artificial.

Tras su epopeya lunar, Verne continúa ampliando sus Viajes Asombrosos. El primero de ellos, Cinco Semanas en Globo había sido un viaje por aire a través de África oriental; el siguiente, Viajes y Aventuras del Capitán Hatteras, una dramática aventura en tierras polares bajo condiciones extremas; Viaje al Centro de la Tierra nos arrastraba a las profundidades del planeta, mientras que De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna nos expulsaban de él; Los Hijos del Capitán Grant era una misión de rescate que recorre todo el hemisferio sur por mar y tierra, enfrentándose a todo tipo de peligros. Parecía lógico que la siguiente aventura nos trasladara a los abismos oceánicos.

Si alguien puede arrogarse el manto de “padre de la SF”, éste sería probablemente Herbert George Wells (1866–1946). Y las razones para ello son de peso: innovó el género hasta el punto de que dejó de llamarse “romance científico” para pasar a ser “ciencia ficción” (aunque el término propiamente dicho sería acuñado en los años veinte), e introdujo en él nuevos elementos y temas –a menudo adaptando y modernizando figuras preexistentes– que pasaron a ser clásicos y recurrentes dentro de la literatura de ciencia ficción.

En su sentido más profundo, el planteamiento de los magos en este juego es también un alegato contra la pena de muerte. La cuchilla de su guillotina traspasa el cuello de una persona sin dañarlo.

El sentimiento mágico

¿Puede aún sorprendernos el futuro entre las manos solitarias de un hombre o de una mujer? ¿La presteza y sutileza de sus dedos pueden aún conmover nuestra sensibilidad magullada por una cascada continua de presagios siniestros?

La primera vez que tuve en mis manos este libro no resistía a abrirlo. Hubiera deseado escribirlo yo. El prestidigitador de los cinco sentidos. ¡Qué título maravilloso! Cerrad los ojos y dejaos llevar tras estas seis palabras.