logo200pxtesauro
Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Nos hemos convertido, por distintas razones, en un espectadores cínicos. En estos tiempos, los cineastas encargados de hacer películas de Superman sienten vergüenza a la hora de decir la palabra “Superman”, y convierten al héroe por excelencia en un personaje amargado y homicida. No hay lugar para la pureza, todo tiene que verse a través de una lente de desdén.

¿Qué dice PISA 2015?

El estudio de ese año se centró en las ciencias como área principal de la evaluación. Las áreas secundarias fueron la lectura, las matemáticas y la resolución colaborativa de problemas. Asimismo, se incluye una evaluación de los conocimientos financieros de los jóvenes, aunque con carácter optativo.

Los años centrales de la década de los sesenta supusieron una travesía del desierto para los aficionados a la ciencia ficción cinematográfica. Tras diez años de éxito, las adaptaciones de obras de Julio Verne y H.G. Wells que comenzaran con 20.000 Leguas de Viaje Submarino (1954) ya habían completado su recorrido y los estudios volvían a mostrarse reacios hacia un género que, en el fondo, seguían considerando propio de la serie B.

Hace más o menos una década, el cine surcoreano se puso de moda entre la cinefilia española. La principal causa fue la excepcional película de Park Chan-wook Oldboy (2003) un adaptación del manga homónimo de Minegishi Nobuaki que a todos impactó por su intensidad, originalidad y asombrosa realización.

Niños que no aprenden

Existen en todas las escuelas, más en las públicas, hay que decirlo. Se afanan y también se desesperan. A veces ya no aguantan más el olor del fracaso. Una y otra vez. Intentándolo. En ocasiones se convierten en disruptores. Las más, se aburren. Otras, los vemos mirando distraídos a un limbo que los conduce fuera de la clase.

"La voz de las espadas", de Joe Abercrombie

Poco más se ha podido añadir a la doble herencia de Tolkien y de Robert E. Howard ‒fundadores, con permiso de Lord Dunsany, de la fantasía heroica y del subgénero de espada y brujería‒ después de que ambos se instalasen en el panteón de los clásicos. Y aunque es cierto que otros cultivadores de ese legado como George R. R. Martin aspiran a la originalidad, lo cierto es que pocos, muy pocos escritores han alcanzado la calidad literaria en ese escenario de bárbaros, princesas y hechiceros.

Al señalar en un mapa imaginario el lugar que corresponde a Muhammad Ali, lo más fácil es poner el dedo sobre el Olimpo. En realidad, es lo más próximo a un mito viviente que ha producido, en los últimos tiempos, la cultura pop. Más allá de sus hazañas deportivas y al margen de ese carisma que conquistó a los intelectuales de su época, Ali vino a ser un titán que parecía salir de un tebeo de Marvel o DC.

Nadie se arriesga tanto en una autobiografía como el impostor cuando emplea la inteligencia para inventarse un pasado. Cuanto más fantasioso es este último, más se obliga el falsificador a ir atando todos los cabos de su historia. Una historia que los demás han de creerse de principio a fin.

Chris Foss

El británico Chris Foss fue uno de los nombres más importantes en la ilustración de ciencia ficción durante la década de los setenta. Sus portadas para novelas del género ayudaron a vender incontables ejemplares de ediciones en tapa blanda e inspiró a una legión de imitadores.

"Stardust", de Neil Gaiman y Charles Vess

Seguramente muchos serán capaces de recordar el modo en que Neil Gaiman se transformó en un autor de culto. Tendrán presente la primera vez que lo leyeron, como una revelación que traía densidad intelectual y magia al cómic superheroico. Y luego, su irrupción en el universo literario, con novelas como Stardust (1999), a medio camino entre el cuento de hadas victoriano y las elegantes fantasías de Lord Dunsany.