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Como ya se imaginan, este no es uno de esos títulos diseñados para elevar el alma con densas reflexiones filosóficas. Sanderson se dirige al público juvenil, pero evita caer en la desolación propia de las distopías, o en la superficialidad habitual de los productos elaborados por una cadena de montaje editorial.

Es muy oportuno que el libro de Francisco García del Junco vaya en el sentido de una mejor defensa de nuestra historia. O por decirlo con otras palabras, de un mejor tratamiento de nuestro pasado, insistiendo en sus aciertos y en sus hazañas reales, y no en el repertorio de exageraciones y fantasías que conforman la leyenda negra.

Hubo un tiempo en que las montañas eran un destino venerable. Un tiempo en el que los humanos se adentraban en el bosque, resolviendo en la espesura sus dudas más íntimas. Hablamos de una era ‒ya lejana e idealizada‒ en la que lo natural se identificaba con lo mítico, y por supuesto, también con las necesidades más corrientes, propias de pastores, agricultores o cazadores.

Para recordar los frentes de la Primera Guerra Mundial en compañía prometedora es necesario, además de un buen historiador, que el temario abordado no caiga en los lugares comunes.

Aunque podamos leerlo de forma independiente, este libro adquiere todo su significado en el contexto de una saga épica de enorme éxito, Malaz: El libro de los caídos, que catapultó a la fama a su autor, el canadiense Steven Erikson.

Los seguidores hispanohablantes de la saga Malaz: El libro de los caídos no lo han tenido demasiado fácil hasta ahora. Por suerte, el ritmo de edición y de traducción se ha normalizado gracias al sello Nova, que nos permite disfrutar de la saga completa con la fluidez adecuada.

José María Ruiz Soroa (1947- ) es abogado, especialista en Derecho Marítimo, y ha sido profesor en la Universidad del País Vasco. Tiene varios libros publicados, así como diversos artículos en los que aborda temas de la política nacional.

En los últimos años hemos sido testigos de numerosas citas electorales que han dado el triunfo a opciones comúnmente denominadas populistas, que proponen políticas alejadas del consenso actual.

Las modas pasan, pero Tim Burton queda. Y su peculiar estilo también. El que fue creador de tendencias en los ochenta y los noventa ha sobrevivido a los vaivenes de la popularidad, fiel a sus filias y a sus guiños, dispuesto a pulsar las pasiones góticas una y otra vez.

El libro Mujeres de ciencia relata las andanzas de 50 pioneras que debieron superar los obstáculos, la discriminación y el ninguneo de las academias. Su autora, Rachel Ignotofsky, expresa su “esperanza de que anime a niñas y mujeres a dejarse llevar por sus pasiones y sueños”. Este homenaje ilustrado, sazonado de datos, gráficos y hechos curiosos, es estimulante para chicas y chicos. También ellos requieren modelos femeninos positivos, si queremos librarles de prejuicios misóginos.

La aspiración del último libro de Clara Grima, doctora en matemáticas y catedrática en la Universidad de Sevilla, es que sus lectores lleguen a amar las matemáticas, incluso aquellos que conservan las dolorosas cicatrices de una mala iniciación en la materia.

El británico Henry Nicholls padece narcolepsia desde los 21 años. Este trastorno, que ocasiona oleadas de sueño incontrolable en el momento más inesperado, no le ha impedido destacar como divulgador de la biología y la neurociencia. En su libro Duérmete ya hace un repaso de los problemas del sueño y nos da pautas para descansar mejor.

De los romanos creemos saber mucho. ¿Quién no tiene en la cabeza una panorámica que abarca desde la fundación de Roma por una versión latina de Caín y Abel hasta su decadencia entre despilfarros extravagantes y crímenes abominables, sin olvidar el magnicidio de Julio César?

Para hacer honor a la ‘patafísica (con apóstrofe) deberíamos empezar por el final. No pretenda comprender lo incomprensible, ni buscar el raciocinio en las páginas de este libro. Más bien siéntase como Alicia cuando celebraba el feliz no cumpleaños. O piérdase por los capítulos sin el orden establecido, como propuso Cortázar en su Rayuela. El escritor argentino fue patafísico. “El conocimiento de Jarry y la ‘patafísica habría de cambiarme la vida”, afirmó. Pero, ¿quién es Jarry?

Algunos libros serían grandes maestros del camuflaje: están en una estantería, inofensivos ellos, o llegan a tus manos con la apariencia de un regalo amable y cuando los empiezas resulta que por dentro son un ente erizado, complejo, revoltoso, ácido, enrevesado. Logicómix es uno de esos libros.

La maravillosa historia de tu cuerpo no es un libro de anatomía. Si fuese un manual de fisiología, no sería de recibo que el título de la obra contuviese un adjetivo como este, ni tampoco que un capítulo estuviese dedicado al culo humano. Sin embargo, preguntarse por qué nuestra especie tiene los glúteos más grandes y bonitos del reino animal también merece una explicación científica.

Xurxo Mariño, doctor en biología por la Universidad de Santiago de Compostela y especialista en neurofisiología, es además un divulgador de primera. En su libro Neurociencia para Julia cuenta los principios de esta ciencia para todos los públicos.

Harto de que su personaje fuera más popular que él, Arthur Conan Doyle (1859-1930) le dijo un día a su madre que había decidido matar a Sherlock Holmes de una vez por todas. "Me quita tiempo para dedicarme a cosas mejores", añadió. Quién sabe si en algún momento pensó lo mismo a propósito de otra de sus criaturas literarias, el inolvidable profesor Challenger.

A diferencia de algunas vulgarizaciones que a veces llegan a las librerías, Cómo ser humano es un ejemplo de lo que son capaces de hacer los buenos divulgadores ‒en este caso, Graham Lawton y Jeremy Webb‒ cuando exhiben dos cualidades: la claridad expositiva y el rigor científico.

A veces tratamos de ayudar, pero al hacerlo quizá causemos un nuevo problema, dando al otro consejos que quizá no nos pidió, y que no están respaldados por la evidencia. Los libros de autoayuda y los foros de la seudomedicina están llenos de este tipo de recomendaciones tan contraproducentes. No es, desde luego, el caso de esta obra. Hoy sabemos que los argumentos de Éric Brisbare son muy fiables y resultan beneficiosos para el conjunto de la población.

Hay un sinfín de recuerdos, muchos de ellos de naturaleza aventurera, que siguen conmoviendo a quienes un día leyeron a Enid Blyton.

La pregunta podría quedar formulada de la siguiente manera: ¿Qué nos revela El enigma de la casa abandonada sobre el estilo de Enid Blyton? Lo habitual es que, si un lector joven o nostálgico se acerca a esta obra, ya conozca las claves de la escritora inglesa, pero no está de más repetirlas.

La historia es ese lugar tumultuoso y fascinante al que hay que viajar con sentido común ‒o al menos, con prudencia‒. Es lo que requiere siempre la exploración de un territorio complejo. En este sentido, las ideas preconcebidas tienen un efecto tranquilizador para quien las frecuenta, pero conducen a graves equívocos siempre que desentrañamos el pasado.

En estos días en los que celebramos los cuarenta años de la Constitución española, conviene lanzar una mirada a la historia de nuestro país para recordar de dónde venimos, cómo hemos llegado hasta aquí (tanto en lo bueno como en lo malo) y, sobre todo, qué podemos esperar del futuro. Esta es la ambiciosa tarea a la que se dedica Stanley G. Payne (1934- ) en este brillante y oportuno libro.

Aunque jamás se haya estado en el Hollywood de los años dorados, todos los lectores imaginan lo que eso implica. En este sentido, no creo que exista un escenario humano tan fácil de identificar, ni más adecuado para detallar lo que quiere narrarnos Jessica Brockmole en su inteligente y emotiva novela.

Escrita por Orson Scott Card y Aaron Johnston, esta novela se publicó en 2014, completando una trilogía diseñada para funcionar como precuela de El juego de Ender.

Podría haber sido un autor de novelas políticas, podría haber creado novelas policiacas, incluso podría haber escrito narraciones de corte psicológico. Podría haber hecho una de esas cosas, pero el británico China Miéville decidió hacer todas a la vez, y para conseguirlo, se acercó al mundo extraño y fascinante de la ciencia-ficción.

La edición española de Los Alpes en invierno nos remite a una época en la que el montañismo era algo diferente a lo que es hoy. Ese mundo de los alpinistas de antaño, hasta bien entrado el siglo XX, estaba poblado por historias románticas, por experiencias iniciáticas y por fábulas que hoy parecen más próximas a la poesía que al deporte de riesgo.