Trestesauros500

Cuanto más escucho determinadas canciones, más me pregunto por qué conservan su magia al cabo de los años. Y a pesar de que uno intenta evitar los clichés, hay películas que contribuyen a perpetuar ese efecto.

Jericho Road (Stony Plain, 2013) nos pilló en pleno cambio de guardia, entre el 2013 y el 2014. Aquel nuevo trabajo del bluesman afroamericano Eric Bibb salía a la venta después de otro álbum muy especial, Brothers in Bamako (Stony Plain, 2012), en el que Bibb colaboraba con el carismático Habib Koité, una de las figuras musicales más interesantes de Malí.

Hay muchos álbumes dobles en vivo que alcanzan la excelencia. Probablemente fue Cream, con Wheels Of Fire (1968), el grupo que configuró la plantilla para este tipo de grabaciones distendidas, que permitían a la banda "explorar" sus canciones más largas, al hacerlas un poco más... ‒¿cómo lo diría?‒ largas.

Si bien fue un grupo que en apariencia practicaba un pop cautivador pero ligero, es sorprendente cuánto llegó a evolucionar ABBA. En una carrera que los llevó del power pop a crear mini óperas-rock y un elegante pop sintetizado, estos cuatro suecos nunca se durmieron en los laureles.

En la actualidad, los 10cc se limitan a hacer giras en las que recordamos su legado original a través del único miembro original de la banda que sigue en activo (Graham Gouldman). Pero a mediados de los años 70, fueron una máquina de fabricar éxitos con una potencia y un alcance asombrosos.

En 1979 Debbie Harry, Chris Stein y compañía ya se habían dado cuenta de su verdadero potencial. Una vez abandonando el rock puro para recurrir a una paleta más diversa, el plan de ataque de Blondie ahora incluía la adopción de cualquier estilo (siempre que se pudiera llamar pop) y hacerlo suyo. En este Eat To The Beat reiteraban y expandían la fórmula que dio lugar a su tercer álbum de estudio, Parallel Lines (1978), reconocido con un disco de platino.

Comienzo con algunos detalles para quienes desconozcáis la historia de Traffic. Después de dejar el Spencer Davis Group, Steve Winwood formó la banda en 1967, junto con Jim Capaldi, Chris Wood y Dave Mason. Aquella formación estaba destinada a ser una cooperativa cuyos integrantes vivirían en una casa de campo, en Berkshire, colaborando en la composición las canciones. De ahí proviene el tema "Berkshire Poppies" que figura en su primer álbum.

¿Cómo podríamos definir esta versión brasileña de la psicodelia? Yo la sitúo como una suerte de eslabón perdido entre dos manifestaciones musicales de mucho peso: la Jovem Guarda, aquel movimiento de fines de los sesenta que además fue todo un fenómeno social y mediático ‒tan yé-yé, por otra parte‒, y el sonido Tropicália, cuya exuberancia pervive en las canciones de Caetano Veloso, Gal Costa o Gilberto Gil. En ese parámetro se sitúan, asimismo, bandas tan poderosas como Os Mutantes, y por supuesto, muchas otras que vinieron después.

Parallel Lines, de Blondie, es el ejemplo más perfecto de cómo acopló este grupo el power pop de los sesenta en la nueva ola. El álbum se convirtió en uno de los mayores éxitos de 1978 y 1979. Con esa seguridad abrumadora que fue su característica, los miembros de Blondie no tuvieron miedo a la hora de componer música para la discoteca, tener inclinaciones artísticas, o simplemente, crear buen pop.

Irmin Schmidt se las ha ingeniado para entrar en la historia del rock y de la música electrónica con la máxima intuición, guiado por esa heterodoxia que caracterizó a un grupo ya mítico, Can, que Schmidt formó en Colonia a fines de los sesenta, junto al bajista Holger Czukay, el guitarrista Michael Karoli y el percusionista Jaki Liebezeit.

Las bandas neoyorquinas del curso del 76 nos brindaron muchas cosas distintas: Talking Heads nos dio art-rock; los Ramones nos liberaron a fondo empleando apenas tres acordes en temas de más de dos minutos y medio; Johnny Thunders nos dio una plantilla de lo que sería Guns 'n' Roses (Brindo por ti, Johnny) y Television nos ofreció guitarras alucinantes y baladas poéticas.

En la ciudad de Nueva York, a un saxofonista clásico al que conozco le pidieron que tocase en vivo para un evento en una tienda grande y exitosa, que vende computadoras, teléfonos y otros equipos electrónicos.

Gracias al sello Strut, pudimos escuchar en 2013 el doble recopilatorio que lleva por título Change The Beat: The Celluloid Records Story (1979-1987), una antología que recorre la historia de aquella compañía seminal, dirigida desde Nueva York por un francés, Jean Karakos, que la fundó en 1979.

La siempre gloriosa música del turinés Ludovico Einaudi convierte su álbum In a Time Lapse (Decca/Universal, 2013) en una tentación irresistible. Siendo hiperbólicos, podríamos decir aquello de "Había un hombre a una melodía pegado", y este es, sin duda, el caso.

Hijo espiritual de la escena de Canterbury, creador ecléctico e intérprete virtuoso, Mike Oldfield revolucionó la historia del rock con una obra monumental, Tubular Bells, que vino a ser el puente ideal entre el rock progresivo y la new age.

A lo largo de casi sesenta años, Ennio Morricone ha compuesto bandas sonoras de películas memorables, aunque quizá la más conocida sea El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966).

Mar Maior (Warner, 2012) es un disco impecable, de gran belleza, que además, en la fecha de su lanzamiento, supuso para Luar Na Lubre otra importante primicia. Me refiero, por supuesto, a la incorporación de una nueva vocalista, Paula Rey, que contribuyó con su talento a la prestigiosa trayectoria de esta longeva banda de folk.

Goblin no necesita presentación para quien esté familiarizado con el prog rock italiano. La banda existe desde los años 70, son los maestros indiscutibles de la música oscura de terror progresiva, y se bifurca en diferentes grupos: Goblin, Goblin Rebirth, Cherry Red, etc.

El año pasado, pasé cierto tiempo revisando las grabaciones incluidas en Herbie Hancock: The Complete Columbia Albums Collection 1972-1988 (Legacy Recordings, 2013). Compré esa colección con la esperanza de que hubiera algunas gemas desconocidas, posteriores a Man-Child (Columia Records, 1975), pero terminé muy decepcionado.

Ocurrió en mis primeros años de adolescencia, cuando estaba en la casa de un amigo de mi calle. En un extremo de su gran sala de estar tenía un tocadiscos, y había LPs dispersos por todas partes. Estaba yo revisándolos y saqué uno. En su reverso, leí que tenía dos pistas: "Ommadawn Parte 1" y "Parte 2".

Richard Pinhas no es un extraño para nosotros. La suya es una carrera muy larga, y a la edad de 65 años, sigue ampliando los límites de la música, como solista y en colaboración con otros artistas afines.

Las primeras actividades musicales de Michael Gordon Oldfield ‒un guitarrista de folk y rock oriundo de Berkshire‒ tienen que ver con sus lazos familiares. Primero, formando un dúo con su hermana, The Sallyangie, que dio lugar al LP Children of the Sun (Transatlantic, 1968), y luego con su hermano Terry, presentándose esta vez como los Barefoot.

Después de certificar con Man On The Rocks (2014) su retorno a las canciones pop, al estilo de "Moonlight Shadow", Mike Oldfield, que prácticamente había desaparecido del radar ‒aunque no del afecto colectivo‒, recuperó su legendaria fórmula de suite con Return To Ommadawn.

Cuando el productor Jim Sharman dirigía el montaje londinense de Jesucristo Superstar, conoció a uno de los intérpretes más singulares de la función, un tipo delgado, de una arrebatada sinceridad, llamado Richard O'Brien.

Fue el toque francés en el tiempo de los Correos Cósmicos [Die Kosmischen Kuriere: así se denominó a artistas como Schulze, Sergius Golowin, Wallenstein, Mythos, Popol Vuh y Walter Wegmüller]. Fue también el contacto entre dos mundos lejanos: la electrónica experimental y la música pop, que finalmente emprendieron un diálogo, sentando las bases para una cita emocionante en el futuro.

El primer disco que grabó Barbara se llamaba Barbara à L'Écluse (Pathé Marconi / La voix de son maître, 1959). L'Écluse era el pequeño club donde cantaba desde 1958.

Domenico Modugno (Polignano a Mare, Bari, 9 de enero de 1928 - Lampedusa, 6 de agosto de 1994) es, quizá junto a Mina, el mayor artista de la canción italiana. Que ya es mucho decir porque la lista de competidores es inmensa (Adriano Celentano, Luigi Tenco, Ornella Vanoni…) . Pero Modugno tiene algo que le hace único, algo que es difícil definir pero fácil de percibir con sólo oírle.

El día que murió Elvis, un 16 de agosto de 1977, yo estaba con mi padre en un pueblo de la costa. Tal vez estaban también mi hermana y Ana, una amiga de mi padre, pero los recuerdos de fechas próximas a veces se mezclan de tal modo que es imposible asegurar que no nos estamos inventando parte de la historia.