graciasportadadefesq

En el siglo XVIII uno de los géneros literarios más interesantes era el epistolar. Todo el mundo escribía cartas y ¡qué cartas! Sobre todo las de las mujeres.

Óscar estaba en la cola del supermercado cuando vio en la cámara del circuito cerrado de televisión que una pistola apuntaba a la cabeza de uno de los clientes.

Veo que los personajes de Milan Kundera se comportan como pacientes arquetípicos del psicoanálisis, Entonces, ¿no significa eso que tenía razón Freud? En contra de mis propios prejuicios, me doy cuenta de que Freud tenía más razón de lo que puede parecer. Sin embargo, hay un “pero”…

En el número 2 de Sur (1931) contesta Ocampo a un epílogo de Ortega, en el que el filósofo español le pide que siga escribiendo sobre Dante. De manera modesta, ella responde a la petición con un excelente artículo.

Un esbozo biográfico de Diego Rivera, tan interesante como siempre lo es Ramón al contar las vidas de otros. No logra que sienta simpatía hacia Rivera, sino más bien todo lo contrario, por ejemplo al contar la anécdota de lo que respondía cuando le preguntaba por qué llevaba pistola: “Para orientar a la crítica”.

A menudo se dice que alguien muestra una falsa modestia o una modestia estudiada.

En el año 2003, Marcóticos, alias de Marcos Méndez Filesi, convocó un concurso de cuentos en la red llamado El píxel de oro. Año tras año me presenté al concurso y debo decir que año tras año lo gané. A continuación, reproduzco aquí el cuento que envié en 2004.

En las novelas con un narrador en primera persona, aunque sepamos que se trata de alguien que nos está contando una historia tal como él la ve, tendemos a pensar que podemos fiarnos de sus palabras. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que este narrador nos dice, pero no solemos pensar en que nos mienta deliberadamente, o que cuente las cosas, los actos concretos, de manera diferente a como sucedieron. Y mucho menos se nos ocurre pensar que no piensa lo que dice que piensa. Esta confianza, que no tiene razón de ser desde un punto de vista lógico, ha sido aprovechada por algunos autores para dar una vuelta de tuerca a una narración. Creo que eso sucede en El doble de Dostoievsky, aunque no lo recuerdo bien, y sin duda en alguna de las novelas de Nabokov, quizá en Pnin, quizá en Desesperación: de pronto, llegados a una página determinada, nos damos cuenta de que el narrador en el que confiábamos nos ha mentido, está loco, no es de fiar. Esto es muy interesante.

Cuando llegue el Día el Juicio Final, todos los seres humanos se presentaran ante el trono de Dios. Los muertos saldrán de sus tumbas y se unirán a los vivos para ser escrutados por los ojos terribles del Altísimo. Entonces Él abrirá el libro de los condenados y leerá los nombres de aquellos que verán transcurrir la eternidad en el infierno.

Todo el mundo ha oído hablar del análisis postmortem, un trabajo de forenses que aparece una y otra vez en todo tipo de series de televisión y en novelas policíacas. Pero no son muchos los que conocen el análisis premortem.

Cuando estuve en Pekín en 2005 pude comprobar de manera directa el carácter fuertemente reaccionario de las revoluciones. Es asombroso cómo, durante el siglo XX, los que pretendían cambiar la sociedad fueron una y otra vez los que consiguieron que cambiara menos.

En este fragmento de la presentación de Recuerdos de la era analógica, Juanjo de la Iglesia y yo hablamos acerca de los diversos prólogos que tiene el libro, del legendario documento llamado la Donación de Constantino, por el que el Papa de Roma obtuvo el poder temporal (y parte del terrenal); hablamos también de la reinvención del pasado, tanto en el presente como en ese futuro en el que viven los antólogos del siglo 25, y también acerca de Isaac Newton y sus aficiones cabalísticas.

La deriva de las lenguas es, a veces, tan intrincada como la deriva de nuestras propias vidas. Aparecen, se mezclan, evolucionan y muchas terminan desapareciendo.

Aunque el último libro de Matt Taibbi, Insane Clown President: Dispatches from the 2016 Circus (El presidente payaso: despachos desde el circo 2016), ya saliera hace meses, no había reparado antes en la cubierta: la cara de un payaso.

Hace más de un año que leí Evicted: Poverty and Profit in the American City (2016), (Desahuciado: pobreza y beneficios en la ciudad americana), el último libro de Matthew Desmond, profesor de Sociología en la Universidad de Harvard.

Sigo contando algunas cosas interesantes de la biografía de Stephen King Mientras escribo. Ahora acerca del asunto de por qué escribir.

Adivinar el futuro ha sido una ambición de los seres humanos desde los tiempos más remotos. Se ha intentado conocer el futuro leyendo las entrañas de animales, mirando las estrellas, sacrificando toros o caballos, echando las cartas, examinando los posos del café o interpretando los sueños, como hizo Daniel cuando el rey Nabucodonosor soñó con una extraña estatua:

En otra ocasión he hablado del análisis premortem,  una técnica que se emplea en el desarrollo de proyectos y que consiste en hacer un análisis de nuestro proyecto como si ya hubiera muerto (el proyecto). Un poco deprimente, claro, pero muy útil para poner un poco de distancia entre nosotros y el trabajo que estamos haciendo, entre nuestros sueños e imaginación desbocada y la dura realidad.

La semana pasada hablé del análisis premortem que le practicaron al pobre médium Washington Irving Bishop, sometido a una autopsia todavía en vida, pero ya dije entonces que mi intención era hablar de otro tipo de análisis premortem, el que pueden aplicar estudiantes, investigadores, inventores, guionistas y cualquier persona que se proponga una tarea más o menos creativa, incluidas las que consisten en crear una empresa o diseñar un plan de vida, a sus futuros proyectos.

Existen muchas maneras de definir qué es la inteligencia. Una de las más interesantes y precisas es: "La inteligencia consiste en ser capaz de modificar la conducta al tener en cuenta la información que se recibe del medio circundante".

El método de intercalar en su historia discursos que a menudo no han sido escuchados personalmente, como el propio Tucídides confiesa, pues debido a su exilio a partir de –424 no pudo presenciar la política interna ateniense, plantea muchos problemas de veracidad:

He querido combinar en el título de este artículo el concepto de sociedad abierta de Karl Popper, con la figura de otro filósofo, Bertrand Russell. De este modo, aparecen juntos, por un lado, uno de los filósofos más importantes del llamado pensamiento conservador o de derechas (Popper), y por el otro, el filósofo quizá más importante del siglo XX en el terreno progresista o de izquierdas (Russell).

Mientras escribo, de Stephen King, es en parte una autobiografía breve y en parte un libro acerca de escribir.

Me ha sorprendido mucho encontrar en Teorías métricas del siglo de oro, de Emiliano Díaz Echarri, la referencia a varios autores de versos virtuosistas (o como se quiera llamar) que no aparecen en Verbalia de Marius Serra.

Diré algo respecto a lo difícil que es reproducir una conversación con fidelidad. Nuestra mente tiene una fuerte tendencia a ordenar los acontecimientos, a presentarlos como racionales y razonables, así que busca en una conversación más o menos caótica que hemos mantenido quizá hace unas horas, un sentido y un orden subyacente.

Stephen King cita un libro clásico acerca de escribir de un tal William Strunk Jr., que he encontrado en Internet y leeré. El propio Strunk, que era muy rígido, admitía:

Es muy interesante lo que dice Stephen King acerca de los swifties, las aclaraciones en los diálogos del tipo:

Leí en 2003 el mítico libro de Nik Cohn Awopbopaloobop Alopbamboom, publicado en 1969. Se considera que es la primera obra dedicada a la música pop y rock.