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El argumento de esta obra se puede resumir diciendo que trata de un hombre llamado Fausto de Witemberg, doctor en teología, que convoca al diablo y acepta firmar un pacto con él a cambio de poseer poder para hacer cuanto desee durante veinticinco años.

Blackwood se parece mucho más a determinado cine de los años setenta que a cualquier forma de cine actual. Es algo curioso y lógico a la vez. Cuando un director como Rodrigo Cortés abre las compuertas del género fantástico, el catálogo de ensoñaciones casi nunca es contemporáneo.

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas. Aquí puedes leer la transcripción de un programa en el que José Luis y Daniel hablan acerca de uno de los problemas más célebres, "el dilema de Monty Hall”.

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas. Aquí puedes leer la transcripción de un programa en el que Chus Natera y Daniel Tubau hablan acerca de la inspiración, el plagio, la tensión sexual no resuelta y Luz de luna, entre otras cosas.

Alguien puede ser científico, incluso un buen científico, y no entender cómo funciona la ciencia y el método científico, o ignorar cuáles son sus bases filosóficas y racionales. Es lógico, porque tampoco los bancarios o los banqueros conocen siempre cómo funciona la economía. Ahora bien, en una discusión que pretende ser, no ya científica pero sí al menos racional, hay que saber qué es lo que se puede demostrar y qué es lo que no se puede demostrar.

Los actores representan lo que no son. Las personas también a menudo, o quizá siempre, también representamos lo que no somos.

Aprendí a leer leyendo el periódico. No porque fuera una inmigrante, como esa señora Smith de El cuarto poder, sino por la sencilla repetición de un rito: todos los días mi padre llegaba a casa con el periódico. Todos los viernes traía también un semanario local. Y todos los sábados, además, las revistas que a mi madre le gustaban, muchos tebeos para nosotros y los libros y suplementos que el periódico solía acompañar a su edición de los fines de semana.

Aunque no lo sepamos, muchas generaciones de españolas, crecieron leyendo sus libros. Ella se decía "escritora" a secas, pero todos los críticos la tildaban de "escritora de novela romántica".

Vaya por delante que, en el terreno personal, José María Pou me inspira enorme simpatía y admiración. No merece otro sentimiento quien ha logrado, a base de talento y esfuerzo, consolidarse como uno de los mejores actores de la escena española.

Una tarde cualquiera de hace un par de años recibí el borrador de un guión que no debería haberme interesado y que, contra todo pronóstico, me intrigó: Down a Dark Hall, basado en un clásico juvenil de terror escrito en los años 70 por Louis Duncan.

Es posible que la especialización sea algo deseable para otros, pero no para Daniel Tubau, cuya carrera ha sido tan variada como su propia curiosidad. Guionista, director televisivo, periodista y profesor de narrativa audiovisual, Tubau es uno de esos escritores que aprenden y enseñan con el mismo entusiasmo. Precisamente por ello, sus reflexiones acerca de los aspectos más singulares de la ciencia, el arte y la cultura son siempre una puerta abierta a la sorpresa.

Gracias a mi amigo Andrés, descubrí hace poco [2003] a Scott McCloud, un autor de cómics y teórico que ha publicado libros acerca del arte del cómic que son una delicia: Entender el cómic (Understanding Comics: The Invisible Art, 1993), La revolución de los cómics (Reinventing Comics: How Imagination and Technology Are Revolutionizing an Art Form, 2000) y Hacer cómics (Making Comics: Storytelling Secrets of Comics, Manga and Graphic Novels, 2006).

El arqueólogo Vere Gordon Childe dijo en 1936 que existía un acontecimiento en la historia de la humanidad más trascendental que la Revolución Industrial, la invención de la rueda o incluso la domesticación del fuego. Se trataba de un descubrimiento común a casi todos los pueblos de la tierra, que llamó “revolución neolítica”.

«Todo en mi República se haría al revés. Nadie sabría de letras. No habría ricos ni pobres, ni otras servidumbres ¡Ni una! No más contratos, ni herencias, ni fronteras, lindes, tierras o viñas. ¡Ni una! Nada de trabajo. Sólo hombres en ocio. Y mujeres también. ¡Pero inocentes y virtuosas! ¡Nada de soberanías!». (Caliban en La tempestad, de William Shakespeare).

«Fue gracias a las ventajas derivadas de los cuatro posicionamientos como el Emperador Amarillo se hizo con la victoria sobre los Cuatro Soberanos». (Sunzi, El arte de la guerra)

La metáfora del agua es una de las más célebres de Sunzi en El arte de la guerra y es también la favorita de muchos autores para destacar el carácter paradójico del pensamiento chino, que demuestra que lo débil y flexible puede vencer a lo fuerte y duro.

En palabras de David L. Hall, «A.C. Graham es el único sinólogo anglosajón que conozco equipado filosóficamente para traducir los textos chinos por sí mismo. De hecho, Graham ha hecho un trabajo original y creativo como traductor y como filósofo».

No somos pocos los que compartimos la opinión de que la tercera temporada de Twin Peaks no solo fue la mejor teleserie de 2017, sino también la mejor producción de ese año, en general. Su creador, David Lynch, ya definió la primera entrega de Twin Peaks (1990-1991) como "una película en televisión", y esta premisa es aplicable a su continuación.

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas… … Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Alberto Cañas y Daniel Tubau hablan de la visión del experto y la del novato.

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que Alberto Cañas y Daniel Tubau hablan de la visión del novato.

Con los hermanos Lumière el cine inició su andadura como una maravillosa revelación, para después ser relegado a entretenimiento de feria itinerante. Más tarde fue rescatado por los trucos de Méliès. Pero al terminar el período primitivo del cine mudo, entramos en una época en la que se empiezan a vislumbrar las inmensas posibilidades comerciales del nuevo medio.

En el cine mudo, una vez acabado el llamado “período primitivo”, el sonido, un sonido no incorporado a la película, pero sí añadido en las salas con orquestas, piano o discos de Vitaphone, cumplió funciones muy interesantes.

En El sonido antes del sonido nos preguntábamos si el cine fue realmente mudo alguna vez. Tras el período primitivo del cine silente, se consideró que la música podía jugar un papel semejante en el manejo de la emoción del espectador como el que jugaba el montaje. Por ejemplo, al modificar sensaciones mediante el orden en el que eran presentadas las imágenes (relaciones de causa-efecto). Gracias a mecanismos como el efecto Kuleshov, la escuela soviética se dio pronto cuenta de la capacidad de manipulación ideológica e idealógica del montaje

¿El cine fue mudo alguna vez? Esa era la pregunta en El sonido antes del sonido. En la proyección histórica de los Lumière (1895) un pianista acompañaba las imágenes. Además, Edison y Dickson ya habían rodado una película, o al menos una escena, sonora (1894), que también puede considerarse el primer film gay de la historia.

En El guión de cine y los prejuicios dije que cualquier cosa que pueda hacerse en cine ya se inventó en el cine mudo, con excepción del sonido.

La astrología es una ciencia. De hecho, es la que más tiempo ha tenido para ser puesta a prueba: no ha dado un solo resultado fiable en más de 4000 años de estudio. Por eso es una ciencia, sí, pero una ciencia fracasada.

En El diabolus ex machina me referí al que tal vez sea el primer ejemplo conocido de diabolus ex machina: el que se emplea en el desenlace de la Epopeya de Gilgamesh, cuando una serpiente roba a Gilgamesh la planta de la juventud . Tal vez fui un poco injusto, porque una lectura atenta de la obra en sus diferentes versiones en acadio, asirio y otras lenguas semitas, o en hitita, hurrita y otras lenguas indoeuropeas, nos revela que diversos autores intentaron evitar el diabolus ex machina de la epopeya mesopotámica.