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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Los peones camineros eran los encargados de cuidar, a pie de camino, el estado de la carretera. Tenían asignada una legua, medida antigua que vienen a ser unos cinco kilómetros y medio.

La España de finales del XIX se dividía en krausistas y neo-católicos. Estos últimos, los neos, como eran denominados de forma despectiva por sus contrarios ideológicos, tenían como cabeza visible a Marcelino Menéndez Pelayo. Neo, sí, pero no por ello menos erudito. De hecho, estamos ante uno de los grandes eruditos de nuestra cultura.

Existe una fundación cultural estadounidense, la Advancing Women Artists Foundation (AWA), que, desde 2009, se dedica a la restauración y exposición del arte femenino conservado en museos e iglesias de Florencia.

"Anónimo fue una mujer", que decía la Woolf.

"Las toleramos, pero no las necesitamos". Así hablaban los surrealistas de las mujeres. El surrealismo, como el dadaísmo, el futurismo, el expresionismo y tantos otros artes vanguardistas seguía siendo un coto cerrado, un club exclusivamente compuesto por hombres. Hombres que vivían en su propio universo masculino, con sus ojos cerrados al exterior, construyendo sus propios fantasmas sobre lo femenino, sobre la mujer.

Cuenta la tradición que las tres Marías (María de Cleofás, María Salomé y María Magdalena), acompañadas de la negra Sara, fueron puestas en una barca sin velas y abandonadas a su suerte. Desde las costas de Palestina, las Marías consiguieron llegar hasta la Camarga francesa. Y el punto exacto donde arribaron pasó a llamarse Saintes Maries de la Mer.

Yo empecé investigando para escribir. Todo dato interesante que caía en mis manos era utilizado, de inmediato, en un artículo o en un libro. Hasta que descubrí que, en realidad, lo que a mí me gustaba, lo que realmente aceleraba la sangre en mis venas, era buscar datos.

Resulta que el V Duque de Béjar, Francisco Diego López de Zúñiga y Mendoza, se hizo muy devoto de San Antonio Abad a raíz de un suceso milagroso acaecido en su familia. A saber. Parece que su primogénito, Francisco Diego, había nacido con un brazo tullido, un brazo que no podía mover. Y su ama de cría, cuyo nombre desconocemos, decidió encomendárselo a San Antonio Abad, el santo de las alucinaciones.

Rosario de Acuña tenía cincuenta y nueve años cuando escribió "La jarca de la Universidad", uno de los artículos más duros salidos de una pluma femenina.

El Inca Garcilaso, hijo de un noble extremeño y de una princesa inca, decía en sus Comentarios Reales de los Incas (1609):

Y la historia dice así:
1. Resulta que todos los machirulos surrealistas eran unos fascinados por el esoterismo vario. Leían todo lo que caía en sus manos sobre magia, alquimia, Tarot. Se reunían en sórdidos cafés y elaboraban toda suerte de teorías variopintas. Uno de sus libros de cabecera fue Le Musée des Sorciers, Mages et Alchimistes (París, 1929), de Grillot de Givry, ocultista parisino que había estudiado con los jesuitas y se había interesado, desde muy joven, por la alquimia, llegando a traducir al francés la obra completa de Paracelso.

Uno de los comienzos más citados de la historia de la literatura es éste:

Pues sí señora. Decía la Woolf, en uno de sus escritos más célebres, que una mujer nacida con un gran talento en el siglo XVI se hubiera enloquecido, se hubiera metido un tiro o hubiera acabado sus días en una choza solitaria, fuera de la aldea, medio bruja, medio hechicera, burlada y temida.

25 de noviembre de 2014. La neoyorkina casa de subastas Sotheby's saca a la venta las obras maestras coleccionadas por Lorenzo Zambrano, destacado empresario mexicano, recientemente fallecido.

Hace diez años escribía, por primera vez, la pasión que siento por Sevilla. Una pasión que, hasta entonces, llevaba sólo para mí, no compartía con nadie. Y lo escribí en el único de mis libros que nunca ha visto la luz, el único que permanece inédito. Un estudio dedicado a Cristóbal Colón. Un libro cuyo epílogo, escrito en pleno barrio de Santa Cruz, decía, entre otras cosas:

Hace unos años conocí a un hombre libre. Libre porque sabía muy bien lo que quería y le importaba muy poco lo que el resto pensase de él. Me enseñó muchas cosas. Hoy he recordado una de las que más me impactó.

Era noviembre y hacía un frío intenso. Aún quedaban restos de la nieve caída los días anteriores. El cielo, gris plomizo, amenazaba con más. Me ajusté la mochila a la espalda, me puse los guantes, di un par de vueltas a la bufanda y me dispuse a comenzar mi aventura del día.

Remedios Varo no sólo es pintora. Su imaginación se desborda en sus cuadernos, manuscritos autógrafos llenos de anotaciones, con caligrafía legible y sin apenas enmiendas o tachaduras. Escritos de carácter privado, libres de ataduras, donde se manifiesta su libertad de creación.

Hace diez años estaba en la Biblioteca Histórica Complutense, en el antiguo barrio de la Universidad, en la calle Noviciado de Madrid, terminando la selección de textos que conformaron mi Bibliotheca Magica, la exposición bibliográfica sobre magia renacentista que tuve el gusto de comisariar.

"La imagen de Juana en Tordesillas es valiosa por los claroscuros que en ella aparecen. Supone un diseño propio y un apartamiento decidido de la corte, del poder y del gobierno. Ha conseguido liberarse de la fuerte carga que para ella ha debido de ser el soportar el doble cuerpo del rey y de una mujer con ideas propias.

A veces, mientras escribes, te atascas en un concepto y no hay forma de avanzar. Escribiendo sobre mujeres y alquimia quiero decir que la alquimia es una forma de "empoderamiento" de las nobles cortesanas del siglo XVI. Pero resulta que la palabra "empoderamiento" me supera.

María de Zayas, la gran novelista madrileña María de Zayas, de la que apenas se tienen datos, dejó para la posteridad dos conjuntos de relatos breves, destinados a prevenir a las jóvenes de su tiempo, las jóvenes de esa España Imperial.

Dicen que la vida de Agatha Christie comenzó cuando cumplió los cuarenta, edad crítica para muchas personas, pero no para la mundialmente conocida como Dama del Crimen.

Amanecía, en el piedemonte de la sierra de Gúdar. Amanecía en un viejo convento de carmelitas. Un convento, cuentan, construido por un experto en hierbas medicinales que, dicen, fue boticario de Felipe II. Amanecía en aquella habitación construida en lo que, un día, fue claustro. Me levanté. Olfateé la mañana. Miré, a través de los cristales, las piezas esculpidas del maestro Gonzalvo.

Dos retratos de Dora Maar, pintados por Picasso, fueron las estrellas de la subasta de arte celebrada el 10 de mayo de 2000 en la neoyorkina sala de Sotheby's. "Buste de femme à la frange" partía con un precio inicial de dos millones de dólares.

El 8 de septiembre de 1522 arribaba, al puerto de Sevilla (¡ay, mi Sevilla!), la maltrecha nao Victoria. Dos días antes había hecho lo propio, en Sanlúcar de Barrameda, la bella Sanlúcar. Dieciocho barbudos harapientos desembarcaron de aquella nave, predestinada, por nombre, a ser la protagonista del mayor acontecimiento que habían visto los siglos: la primera circunnavegación de la Tierra.

Cuenta la tradición que el viejo convento de carmelitas calzados fue fundado por Miguel Navarro, boticario de Felipe II. Nunca, hasta hace unos días, había oído hablar de Miguel Navarro, aragonés de Rubielos de Mora, experto herbolario y diestro boticario.

"Soy la única mujer que dejó a Picasso, la única que no se sacrificó al monstruo sagrado. Soy la única que aún está viva para contarlo. Después de todo, mire lo que les ocurrió a las otras. Tanto Marie-Thérèse como Jacqueline se suicidaron (la primera se ahorcó; la segunda se pegó un tiro). Olga se volvió histérica y casi loca. Dora Maar enloqueció."